4 jun. 2016

Ni una menos

Estuve leyendo sobre la piba de 16 años violada por más de 30 tipos en Brasil, hasta vi las fotos que uno de los violadores publicó en Twitter, abriendo la boca al lado de la vagina sangrante de la niña.
Vi cómo los medios “borronearon” la cara del tipo, para “proteger su identidad”, porque siempre hacemos eso, protegemos la identidad de los violentos por medio de los más variados dispositivos (medios de comunicación, escuela, clubes, iglesias, charlas familiares, etc.) mientras hacemos de las violentadas un festín amarillista y abusivo de su integridad y su cuerpo.
No pude ir a la marcha “Ni una menos” de hoy, porque tengo un pie con lesión que se resiste a entender que los tiempos apremian y que es importante marchar contra el patriarcado y por nuestras vidas.
Miré el programa de Fantino que le dedicó nada a la marcha y todo al problema del infarto esquivo de Macri. En un momento presentaron un libro con el peor título conocido “Cerebro, corazón y psicología de la mujer” y los panelistas dijeron jocosos “¿Tienen?” y no hubo sanción aparente. No importaba que se degrade a las mujeres, total… si además de eso también nos pueden matar o cagar a trompadas impunemente.
Todavía hay gente que dice que “no es para tanto” que “estamos exagerando” y que “somos feminazis”. Sobre la ceguera de esos es que actúan los violadores, los femicidas, los abusadores, los acosadores de todo tipo. Sobre su silencio y su complicidad. Los mismos que ejercen los colaboracionistas (esos que sin hacer hacen, pues se jactan y disfrutan y difunden fotos de abusos o de mujeres desnudas sin su consentimiento o de violaciones; viralizan comentarios patriarcales que revictimizan víctimas).
Recordé cuando le pedí a mi mamá que si soy víctima de un femicidio y un tipo me mata, sea ella quien lleve adelante la lucha y recordé que ella aceptó.
Porque de eso se trata siempre, de mujeres que salvan a otras mujeres, de la muerte, de la impunidad o del olvido.




Ya lo habíamos dicho antes por aquí:
Pedile a mamá en su día