28 jun. 2015

El eje del mal: el Banco Nación, el Banco Central y la AFIP

Después de esto, esto y esto, llega esto:

Necesitás hacer una transferencia al exterior para pagar un seminario universitario que cursarás. Vas al Banco Nación y lo querés hacer pagando lo que corresponde. Te indican que el banco Nación y el Banco Central no hacen ningún trámite en cuatro días hábiles, porque cuatro días hábiles es menos de una semana (con semejante deducción la joven merecía el sueldazo que seguramente tenía).
Te piden traducir mails por traductor público para ver si la transferencia está justificada, entregar programa de estudios y carta de invitación formal. LO HACÉS, porque a veces te creés que estás en Dinamarca o en Suecia y que estas cosas funcionan. Te solicitan llenar formularios varios, entre ellos uno que solicita que prometas que no sos terrorista. LO HACÉS, porque sos muy boluda y seguís con el delirio previamente descripto.
Entregás todo solicitando que algo que en cualquier lado se hace en 20 minutos, tarde 4 días hábiles. Te aceptan los papeles, te avisan a las horas que “ni locos” lo harían en 96 horas porque deben revisar bien que el dinero girado a la Universidad del exterior tenga una causa justificada, que tampoco todo el mundo tiene por qué irse a estudiar afuera.
Te llevás los papeles y le pedís a un amigo de Paraguay que haga el depósito por vos porque el eje Banco Nación-Banco Central- AFIP es más excluyente conmigo que con Agustina Kämpfer, más restrictivo con los laburantes que con las transnacionales, más persecutorio con unx estudiante (becarix, de la economía informal) que con Amado Boudou.

Y volvés pensando inexorablemente que
 el cambio empieza el día que dejemos de abrazar simbólicamente un edificio y comencemos a prenderlos fuegos sin simbología, con combustible.