28 jun. 2015

De injusticias y orina

En la terminal de Asunción una señora se orinó encima. La señora no era mayor ni estaba gagá. La señora era pobre. En la terminal de Asunción se paga 1.000 guaraníes (aprox. 3 pesos argentinos) por entrar al baño. El que no paga, no entra. Quien intenta entrar sin dinero, es detenido violentamente por una señora que no tiene un sueldo mínimo garantizado por la terminal de Asunción. La señora que detiene violentamente a los que se orinan y no tienen dinero es una señora mayor, que si no estuviese ahí sentada, también sería de las que se orinan encima por no tener dinero para pagar por un baño.
La gente alrededor se indignó con la señora que se hizo pis encima, y los que tenían que viajar con ella en el colectivo al “interior” más aún. La gente se indignó con la argentina por el escándalo que le armó a la señora que no dejó entrar a la otra señora a hacer pis.
La orinada fue llamada puerca y descuidada, la que intentó defenderla fue llamada curepa argel y boluda.

TODAS las ciudades capitalistas son hostiles, todas. Pero aquellas en las que la hostilidad y la violencia han sido naturalizadas por todos y se utilizan para revictimizar a los pobres, me resultan desesperantes.