14 ene. 2015

Je suis Je ne sais pas

Ahora que todo el mundo sabe de memoria y a la perfección los contenidos de una revista satírica francesa.
Ahora que ya me pueden dar cátedra en varios idiomas (inglés, alemán, francés y español, hasta la fecha) sobre lo irreverente de sus publicaciones.
Ahora que nos hemos puesto de acuerdo en que en todo el mundo y por igual se han repartido expertxs en la temática y que incluso lxs habitantes de países católicos fervientes saben más del Islam que el mismo profeta.
Ahora que todxs han salido velozmente a buscar la “tapa” más aguerrida y procaz del semanario para dar a conocer y fingir una erudición incalculable.
Ahora que con estas tapas pueden demostrarnos cómo esta revista era profundamente islamofóbica (o no); cómo, en realidad, odiaba a todos por igual (o no); cómo se había convertido en el último bastión de la libertad de expresión (o no); cómo atacaba a todas las religiones por igual (o no); cómo reproducía el espíritu del mayo francés (o no)

Ahora que todo esto ha sucedido, yo, a riesgo de resultarles medio boluda e ignorante, yo, que sigo sin saber demasiado de la revista, que sigo sin poder entender muy bien algunas cosas, que sigo sin tener una opinión cerrada y que sigo aceptando que no sabía prácticamente nada de ella antes del atentado, reitero mi inclaudicable solidaridad con toda la comunidad musulmana que condena el terrorismo (sí, ellxs también condenan el terrorismo) y está a merced de lo que un grupo de anquilosadas potencias (potencialmente fascistas) digan (y luego hagan) sobre ella.