18 nov. 2015

En la que quepo, la que me entra o la que no me ahorca

   Desde hace muchos años sólo entro en los locales en los que sé que tendrá ropa en la que entro y mi economía podrá pagarme un atuendo.

   No importa cuánto más linda sea la ropa del de al lado, cuánto más barata, cuán más bellos sean sus materiales, yo siempre tengo que inclinarme al modal, seda fría, algodón, elastano y lycra, jean que sean elastizados (y no por lo sexy que me hacen lucir, sino porque se estiran y me caben).
¿A dónde te compraste esa ropa?”, me preguntan a veces. “A donde no tengan sólo talles que promuevan bulimia y anorexia”, respondo. Porque si hay algo que las gordas (y dije gordas, que no es nada malo, lo peyorativo se lo da la sociedad, no el sustantivo) aprendimos temprano es el humor sobre nuestro cuerpo. “A donde, teniendo ropa que me entre y que no me salga el 40% de mi salario, no me obliguen a vestirme con la ropa que usaba Porcel en la TV”.
   Y esto pasa con las botas, las medias finas, las bombachas, los corpiños, la ropa interior (sexy y no sexy) y demás elementos anexos.
   
   Después empieza el juego de la combinación… que si el pantalón aprieta mucho y hace un rollo de luchador de sumo, entonces hay que ponerse una remera suelta. O a la inversa, si la remera marca demasiado, la posta es clavarte una pollera carpa de circo que no apriete, que cubra la vorágine de sobrepeso que aflora en tus caderas.
   La salida fácil es apelar al vestido de algodón “corte princesa” y las calzas (“porque disimula”, te dice la vendedora… disimula lo que tenés y que debieras esconder, parece, porque es indigno).

   Estos son los rebusques de los que no entramos en esa vara incorruptible de belleza, en sociedades en las que las exigencias estéticas sobre las mujeres son tan amplias que abarcan desde la imposibilidad de encontrar talles para la ropa que querés comprar (la que te permite el capitalismo comprar, es decir la que está dentro del rango de tu posibilidad de consumo) hasta tu marido pagándote la cirugía de las “lolas” o tu novio garpando la cuota del gym porque te “encuentra medio gordita” y “quiere ayudarte”.

   La imposición de la “normalidad” estética especialmente sobre las mujeres (porque sabemos que el hombre encuentra XXXXXL y “si tiene panza” no pasa nada) nos ha llevado a naturalizar estas prácticas; y el tan vergonzante “Si, te muestro la remera de la vidriera, pero mirá que en tu talle no trabajamos nada” da cuenta de ello.
   A esto podemos sumarle la mirada crítica asesina de la amiga en la fiesta, que te dice con la cara (incluso cuando no lo dice en palabras) “qué apretado te queda eso” o “se te marca el rollo”. Y sí, claro, se me marca porque lo tengo.


   Porque el trasfondo de producir mini talles (y mentes) “normalizadores” (y permítanme agregar patologizadores) de los cuerpos de las mujeres es que ENTIENDAS que tu panza está mal, y tu sobrepeso y tu nariz grande y tus ojos marrón-caca, tus caderas están mal, tus tetas grandes (naturales y naturalmente caídas) están mal.

Entonces que se vea lo que existe no está mal porque se ve, sino porque existe.

   Y entonces el verano es difícil y cuando vas a la pileta te querés tapar por todos lados, querés convertirte al islam ortodoxo para cubrir todo tu cuerpo y que nadie escanee impoluto tus marcas corpóreas. Evitar la mirada radar que ejecuta la “violencia estética” tal como fue educado para ejecutar.
   Y entonces, a veces, fingís que no te importa o que no te afecta, e incluso lográs que no lo haga. Pero la cultura de la imposición estética bellocrática sigue montada y más temprano que tarde alguien te da la mirada, te hace el comentario, te grita en la calle, hace el chiste con los amigos, siente asco o compasión, quiere decir algo lindo y en realidad te degrada.

   Nunca falta quien se cree que te ayuda porque “te recomienda una dieta” o “un sistema de pilates que le re-sirvió” justo ese día de ese mes de ese año en el cual vos NO le pediste a nadie que te diga lo mucho que considera que necesitás hacer dieta o ir a sudar pagando a un espacio cerrado.

   Tampoco faltan los tipos que te dicen que “les gustás igual” y con el igual te hacen un guiño oculto que en realidad dice “a pesar de”. Como que te condonan la deuda. Y te dicen “yo nunca te pediría que hagas dieta” como si eso los hiciera exageradamente especiales, como si no fuera algo básico y primordial, como si lo “natural” fuera la expectativa enferma de que una adelgace (o se “embellezca”) para gustarles y si una no lo hace, entonces es “anormal” que se fijen en nosotras y debiéramos considerarlo “extraordinario”.

Entonces, mierda. Eso mismo. Porque al final del día somos muchas las que no cabemos y no entramos y nos ahorca este sistema de mierda que nos obliga y coarta. Porque al final del día la metáfora del talle y de la ropa expresa cómo nos sentimos en general. Y entonces mierda.

6 nov. 2015

No "va a estar buena Buenos Aires" ni llamo a Scioli para la Victoria

No soporto más la amenaza o el chantaje de que todo dejará de existir si NO gana Scioli.
Es una campaña errónea y sobre todo de “golpe bajo”.
No lo puedo soportar más porque presupone

a) que la sociedad es estúpida y pasiva y permitirá que le quiten TODO lo que ha conseguido a lo largo del tiempo;
b) que el kirchnerismo fue un mecenas que nos dotó de “favores” que no son nuestros derechos, sino sus “favores” y que si se van, se los llevan;
c) que las políticas públicas no son políticas de Estado, sino brazos asistencialistas de los gobiernos de turno y que como no se conciben como derechos de la ciudadanía, son eliminables rápidamente, lo cual nos lleva al comportamiento electoral cautivo “si no voto a X o a Y, entonces me quedo sin trabajo [ya nos informaron por la campaña publicitaria gráfica que cuidemos el trabajo porque dios, la patria y el futuro lo demandan], nos quedamos sin los centros de atención oncológica [como el mismo ministro de salud amenazó en twitter], etc.”

No soporto más la sentencia de que si no gana Scioli volvemos a los ’90, como si hubiésemos llegado, pasado y salido de los ’90 de la mano de otros políticos, otros partidos, otra elite económica que ahora ya no están más y si gana Macri los trae desde el más allá y nos arma un gobierno de “los muertos vivos de los ‘90”.
Como si la mayoría de estos candidatos (de los dos bandos y de otros bandos también) no fueran los ’90, no hubieran estado ahí, no hubieran apoyado lo que apoyó la mayoría de la clase política en los ’90.

Este ballotage ya es, en sí mismo, el regreso a los candidatos de los ’90.
No me quieran convencer de que hay que votar a Scioli porque la estructura del kirchnerismo lo va a controlar, cuando la estructura y la líder del kirchnerismo eligió ese candidato, el más noventista que tenían.
Si realmente gana Macri, va a ser una debacle y los que padecemos activamente sus años de “gestión” en la Ciudad de Buenos Aires lo sabemos. Pero por favor, si gana Scioli también lo será. Los dos provienen del mismo monstruo creador… Menem es el padre de esa criatura. Los dos fueron pro-privatizaciones. Los dos simpatizaron con la intervención militar y la dictadura del ’76. Los dos son empresarios millonarios.
Se ha demostrado que el PRO y el FPV cuando se trata de reprimir, privatizar, vetar leyes positivas, destruir los recursos naturales, etc. etc. etc., votan juntos.
Suspendan de una vez la campaña macartista en contra del voto blanco. Que cada quien vote a quien quiera, pero quítenle el velo “republicano, puritano y moralista” a su voto… es un velo que se cae antes de poder ponerlo.

Ya estamos enfrentando los ’90, pero “nosotros los de antes ya no somos los mismos” y el 2001, espero [por nosotros y por nuestros muertos], no pasó en vano.

16 oct. 2015

Pedile a mamá en su día

Le hice prometer a mi mamá que si me mataba un tipo —es decir, si un masculino cualquiera cometía un femicidio de los miles que cometen y la víctima era yo— ella iba a llevar el caso hasta las últimas circunstancias e iba a luchar por justicia.
Mi mamá me lo prometió. “Es en serio” le dije. Ella lo sabía y también hablaba en serio.

Porque las mujeres en la Argentina del 2015 les hacemos prometer eso a nuestras madres. Sin indirectas ni neologismos. Les hacemos prometer que si nos matan alguien luchará por nosotras, seguramente otra mujer, que se pelee
- contra la Justicia machista que defiende al victimario, revictimiza a la víctima y crea nuevas víctimas constantemente;
- contra el Parlamento, los Ministerios, las esferas de poder lleno de patriarcas (hombres y mujeres) que legislan sobre mujeres y sus hijos y sus vínculos y sus derechos y sus obligaciones, o peor aún, no legislan sobre temas urgentes que nos atañen, pretendiendo que no nos matan, o confirmando que si nos matan no les importa;
- contra la Iglesia que se ha encargado de cargarse mujeres en la historia y que avala que se las sigan cargando en la actualidad (cuando no también lo alienta, con alguna que otra lectura de algún pasaje misógino de la biblia, de esos que hay muchos).
Le pedí a mi mamá que si me mata un tipo ella lleve mi voz a donde ya no pueda llevarla yo. Me dio tranquilidad que ella acepte el desafío.

Porque las mujeres en la Argentina del 2015 les pedimos eso a nuestras madres (y/o a nuestras amigas y hermanas y primas y compañeras y vecinas). Y ellas aceptan, porque saben lo que pasa, lo que viene pasando hace muchos años y seguramente creen que eso ya no debe pasar nunca más.

1 jul. 2015

Sobre por qué del 0 al 10, la Copa América y "Argentina en la final" me interesa negativo ocho (-8)

Sin ánimos de ponerme proselitista ni esencialista, quisiera decir que de mis viajes a Paraguay:
  1. Aprendí de música (de bailar, claro, con amigxs paraguayxs cachacas y vallenatos colombianos, sí, en Paraguay aprendí sobre mucha música latinoamericana que desconocía).
  2. Me enseñaron el valor del tereré, que no es sólo el “mate frío”, sino el único que apalea un calor que no pensé que existía en ningún mundo urbano (se lo atribuía sólo al inhabitable Sahara).
  3. Comprendí el valor de la solidaridad en serio, esa de que te den cualquier cosa, o de que no puedan ver a alguien llorando en la calle sin que se te acerquen 5 personas a tratar de resolverte un problema. Cosas que suceden en Asunción, que es tan capital de país como Buenos Aires.
  4. Fui instruida en lo temible que puede ser una dictadura (yo que nací en democracia) y lo fuertemente arraigada que puede estar en la sociedad incluso en tiempos que democráticos.
  5. Padecí la violencia y la urbanidad hostil inherentes al capitalismo y comprendí que “sí se podía no protestar” cuando protestar significaba que se mueran 5 o 10 personas por violencia estatal y dejé de preguntarme “¿cómo es que no salen a prender fuego todo?”
  6. Vi por primera vez cómo una Guerra ocurrida hace 150 años atrás fue salvajemente sangrienta y traumática, pero también es salvaje y traumáticamente utilizada para regenerar recelos regionales que sirven para que pierdan los mismos de siempre y sigan ganando esos que nunca han perdido.
  7. Comprobé que los indígenas allá son tan vapuleados y ninguneados como lo son en Argentina, incluso cuando aún se hable numerosamente su idioma. Que el desprecio hacia “lo indio” es igual de fuerte que el que me enseñaron en la escuela, cuando nos disfrazábamos de Colón en los actos y explicábamos cómo traíamos la civilización desde Europa.
  8. Entendí que “la garra guaraní” es un mito nacionalista, xenófobo y patriotero que no le sirvió nunca ni al pueblo paraguayo ni a los guaraníes, sino a la elite dominante que encontró la forma de aislarlos y separarlos de las demás “garras” latinoamericanas, que no son más que los pobres y los laburantes.

Cuando en contexto de fútbol (un deporte cuyas grandes ligas desprecio por la maraña irresoluble de capitalismo, mafias y corruptelas que presupone) por un lado salen los “Kurepas” a explicar lo superior que son los argentinos a los paraguayos y blablablá (con metáforas de fútbol y con slogans xenófobos que se pretenden reales y verídicas) y por el otro sale la “Garra Guaraní” a explicar cómo los argentinos son traidores, soberbios y pedantes, y la nueva triple alianza y blablablá me doy cuenta lo bien que funcionaron todos esos dispositivos de allá y de acá para armar un monstruo, que no sea el capitalismo ni la clase dominante ni el dueño de los medios de producción, sino el poblador del país vecino, sobre el que se han creado relatos e historias de “otredad” y “lejanía”.


No es que crea que todo lo que yo aprendí en Paraguay es la verdad absoluta ni generalizable, pero me sirve perfectamente para entender que lo que sucede en un partido de fútbol tampoco lo es, y en todo caso, es aún mucho menos universalizable que lo mío.

28 jun. 2015

El eje del mal: el Banco Nación, el Banco Central y la AFIP

Después de esto, esto y esto, llega esto:

Necesitás hacer una transferencia al exterior para pagar un seminario universitario que cursarás. Vas al Banco Nación y lo querés hacer pagando lo que corresponde. Te indican que el banco Nación y el Banco Central no hacen ningún trámite en cuatro días hábiles, porque cuatro días hábiles es menos de una semana (con semejante deducción la joven merecía el sueldazo que seguramente tenía).
Te piden traducir mails por traductor público para ver si la transferencia está justificada, entregar programa de estudios y carta de invitación formal. LO HACÉS, porque a veces te creés que estás en Dinamarca o en Suecia y que estas cosas funcionan. Te solicitan llenar formularios varios, entre ellos uno que solicita que prometas que no sos terrorista. LO HACÉS, porque sos muy boluda y seguís con el delirio previamente descripto.
Entregás todo solicitando que algo que en cualquier lado se hace en 20 minutos, tarde 4 días hábiles. Te aceptan los papeles, te avisan a las horas que “ni locos” lo harían en 96 horas porque deben revisar bien que el dinero girado a la Universidad del exterior tenga una causa justificada, que tampoco todo el mundo tiene por qué irse a estudiar afuera.
Te llevás los papeles y le pedís a un amigo de Paraguay que haga el depósito por vos porque el eje Banco Nación-Banco Central- AFIP es más excluyente conmigo que con Agustina Kämpfer, más restrictivo con los laburantes que con las transnacionales, más persecutorio con unx estudiante (becarix, de la economía informal) que con Amado Boudou.

Y volvés pensando inexorablemente que
 el cambio empieza el día que dejemos de abrazar simbólicamente un edificio y comencemos a prenderlos fuegos sin simbología, con combustible. 

De injusticias y orina

En la terminal de Asunción una señora se orinó encima. La señora no era mayor ni estaba gagá. La señora era pobre. En la terminal de Asunción se paga 1.000 guaraníes (aprox. 3 pesos argentinos) por entrar al baño. El que no paga, no entra. Quien intenta entrar sin dinero, es detenido violentamente por una señora que no tiene un sueldo mínimo garantizado por la terminal de Asunción. La señora que detiene violentamente a los que se orinan y no tienen dinero es una señora mayor, que si no estuviese ahí sentada, también sería de las que se orinan encima por no tener dinero para pagar por un baño.
La gente alrededor se indignó con la señora que se hizo pis encima, y los que tenían que viajar con ella en el colectivo al “interior” más aún. La gente se indignó con la argentina por el escándalo que le armó a la señora que no dejó entrar a la otra señora a hacer pis.
La orinada fue llamada puerca y descuidada, la que intentó defenderla fue llamada curepa argel y boluda.

TODAS las ciudades capitalistas son hostiles, todas. Pero aquellas en las que la hostilidad y la violencia han sido naturalizadas por todos y se utilizan para revictimizar a los pobres, me resultan desesperantes. 

18 may. 2015

La culpa es del niño, de la madre, de la abuela, de la almacenera, de la maestra de escuela, y de cuanta otra mujer le anduvo cerca

Niño (menor) fue violado por una persona externa a la familia, luego de que lo haya violado su padre (quien también parece haber abusado de su sobrino, también menor).
Además de alegar que el niño “ya está habituado a eso” y por lo tanto no es “tan” ultrajante, sostienen que la responsabilidad es de la madre, esta vez, por abandonarlo y de su abuela por no cuidarlo correctamente.
El juez sostiene que hay que culpar a la madre por no protegerlo pero no al padre por violarlo.

Periodista: ¿Pero por qué hablan de una disminución en la pena del violador?
Juez Piombo: Porque el padre ya lo había violado y lo incitó al travestismo.
Periodista: Que condenen al padre también entonces.
Piombo A la madre.
Periodista: ¿Cómo?
Piombo: La madre fue cómplice. Y la abuela también.

En el fallo, el juez habla de recurrencia en “la oferta venal y al trasvestismo” por parte del niño y agrega que la madre del niño lo “abandonó” con una abuela que “no mostró demasiado interés” en él y que en este contexto estas cosas pasan.
Además, como el niño tenía una previa “disposición a la sexualidad”, no es tan lascivo el acto lascivo de violarlo.
En menos de 1 hoja repite 3 veces que su madre lo abandonó y su abuela no le prestaba debido cuidado. Y termina considerando que de la mísera pena de 6 años, sólo tendrá que cumplir tres y dos meses por violar a un niño
Vamos anotando:
  1. Si sos un/a nene/a y te gusta disfrazarte de mujer/de hombre, te pueden violar (y no está TAN mal). Si te gusta disfrazarte de animales, ojo, podés terminar encerrado en un zoológic y si te va vestirte de vaca, podés terminar asado sobre una parrilla el domingo.
  2. Si sos un nene y tu mamá trabaja todo el día o no está presente entonces tenés probabilidades de que te violen y eso no es culpa de quien ejerce el delito, sino tuya, que te gusta vestirte de mujer y de tu madre que le gusta dejarte solo.
  3. Si sos mujer, sos culpable de lo que haga tu padre con vos, tu marido con vos, tu marido con tus hijos, los desconocidos con vos y con tus hijos, de embarazarte, de vestirte como puta, de no saber ubicarte, de no saber proveer cuidados (si para eso has venido al mundo), etc.
  4. Que alguien me diga cuál es la pena de violar un animal porque creo que debe andar parecida a la de violar un niño (o una niña, claro).
  5. Si ya te violaron, y te violan de nuevo, no es tan grave, parece que "te tenés que haber acostumbrado a esta altura, no seas exageradx".


Un beso con cianuro a la Justicia de mierda que tenemos. Cuando hagamos la revolución, a ustedes también nos los cargamos

14 may. 2015

Atrapada sin Salida. La MatrixAFIP contraataca

Tras la primera entrega y la segunda entrega, les traigo aquí la tercera.

Ayer fui a AFIP porque fui citada 3 veces por papel y 3 veces por teléfono. Se me hizo una batería de preguntas para ver si era millonaria, como ellos sospechan.
Lo que más me sorprendió es que sus respuestas ante mis respuestas daban cuenta de que ganan mucho más dinero que yo y no pueden entender a quienes no lo hacemos.

Señora- ¿Qué bienes tenés?
Magui- Ninguno
S- ¿Cómo que no? ¿Una casa? ¿Un auto, una moto?
M- no, nada. Rento casa, me manejo en transporte público. No tengo bicicleta, si es que se declara como bien.
S- No puede ser. Mirá que te vamos a buscar eh, y estos datos tienen que coincidir.
M- Qué linda sos... me pregunto si a Amado Boudou le habrás dicho lo mismo. Le dio un miedo que ni te cuento.
S- Bienes, ninguno entonces. ¿Cuentas corrientes, cajas de ahorro?
M- Una sola y es caja de ahorros, una cuenta sueldo, la que usan para pagarme la beca. Ya la tengo declarada en AFIP.
S- ¿UNA SOLA? vos me estás mintiendo.
M- No señora, tengo una sola y en el banco nación, el peor banco de la Argentina. Chequee las dos cosas, la de mi cuenta y la de la calidad del banco.
S- Es que no entiendo cómo hacés, pero bueno. ¿Salarios?
M- ¿Ahora o en 2013? Bueno, es igual, un estipendio de beca y un salario por dedicación mínima docente pagada por hora, no por cargo.
S- ¿Y qué más?
M- Eso señora, deje de jugar a los detectives de impuestos yankees. Le digo que tengo esos dos ingresos y le digo más, el de docencia nunca excede los 500 pesos por mes ahora, en 2012 era de 250.
S- Está bien [con cara de "maldita evasora de impuestos que no tiene ni bienes ni salarios ni cuentas ya te vamos a encontrar la hilacha para no devolverte nada de lo que te retuvimos y, de paso, cobrarte algo... esperá que cobremos impuesto al sobrepeso y vas a ver"].

Conversación continúa con sinfín de papeles y comprobantes que tengo que llevar para el 16 de junio en mi siguiente citación. Continuará...

6 mar. 2015

Por la incorporación del test “Patriarca sorete” para obtener la Licencia de Conducir

“Esa mina maneja bien… casi como un chabón”
“¿Y qué querés? Seguro es una mina, porque un tipo no te hace esa maniobra”
“-Estoy cansado, ¿quién maneja?
-Yo, cambiemos.
-No, estoy cansado y si maneja una mina no me duermo ni loco jaja”
“Mujer al volante, peligro constante”.
“Si manejás a tu marido como manejás el auto debés ser muy cornuda”
“Que maneje tu novia, así nos reímos todos un rato”.

A ver, no es que hay que traer una lupa y mucha voluntad para entender que el ámbito de la conducción de vehículos es uno completamente cargado de mandatos machistas y de prejuicios de género.
El argumento es bastante bárbaro y primitivo: si sos mujer, manejás mal el auto, si sos hombre, lo hacés bien.
Más allá que las estadísticas muestran que las mujeres respetamos mucho más las normas de tránsito, que tenemos menos incidentes y que generamos menos “gastos a los seguros” en nuestro uso del automotor.
No importa. Históricamente, la mujer en la casa, el tipo en la calle… entonces la ciudad (lo urbano, la calle, la vereda, el transporte, lo público) quedaba en dominio masculino.
La mujer -que tiene un padre, un hermano y luego un marido- no necesitaba manejar, porque de eso se encargaban los hombres y la llevarían y dispondrían de su tiempo (porque ella, en realidad, siempre debía estar en la casa, y eso de salir “era darle un gusto nomás”).
Tiempo que pasa y las mujeres además de encargarse de todos los asuntos de la casa, terminan también saliendo a trabajar afuera de la casa; tuvieron que independizar su uso del espacio público y se volvieron transeúntes.
Acá surgió un problema (o varios resumibles en uno): los juicios y las acciones discriminatorias de estos “sujetos siempre urbanos callejeros” frente a estas “otras” (esto aplica también para el acoso callejero y explica por qué salir a la calle presupone que una deba estar expuesta a un desafío de la belleza gestionado por tipos de la más diversa clase y profesión).
Así las cosas, las mujeres llegamos al “arte del manejo” de esta manera:
  1. Vapuleadas por padres/maridos que NO quieren enseñarnos a manejar porque NO tienen paciencia o porque nosotras NO aprendemos rápido como "deberíamos".
  2. Furtivamente, aprendiendo en el poco tiempo que nos queda entra otras de las 138 cosas que hace por día, mientras que otra amiga nos enseña.
  3. Cargando con todos los miedos que cada una trae consigo, porque desde chicas nos indicaron que las mujeres no son buenas manejando, porque no se pueden concentrar en una cosa, porque están muy ocupadas de su estética, porque usan tacones altos, porque somos dispersas, porque “la calle es para hombres”, porque somos muy dependientes, porque somos muy competitivas, etc. etc. etc.
  4. Haciéndonos cargos de puteadas y bocinazos varios (está demostrado que los hombres suelen agredir a las mujeres al volante porque ellas no hacen las infracciones que ellos hacen, y por lo tanto, eso hace demorar más tiempo, por ejemplo, si en vez de atropellar y asesinar a una anciana que cruza en su ley, una la deja cruzar en tiempo).
  5. Siendo sometidas a presiones que provienen desde adentro del auto que manejamos y desde afuera del mismo. Léase: del señor patriarcal que quiere pasar primero sólo por ser hombre, aunque la prioridad reglamentaria la tenga la mujer a la que él acaba de agredir y gritarle “andá a lavar los platos”; y de aquellas y aquellos que vienen dentro del auto, que pueden decir cosas como “papá dice que él maneja mejor que vos”, “me da miedo andar con vos en auto porque sos mujer”, “ayyyyy cuidado eh, que vos sos un peligro”.
  6. Siendo especialmente víctimas de burlas y comentarios desagradables de los “zorros” o policías de control de tránsito… Incluso algunas deben padecer propuestas desagradables o comentarios sobre su ropa y look (porque, vamos, que la discriminación se acumula).



Claro, tenemos que ir en el auto, diciéndoles al nene que deje de gritar y a la nena que no se saque el cinturón, algo que probablemente los hombres no hacen, PORQUE SU RESPONSABILIDAD EN LA CRIANZA DE LXS HIJXS ES MUCHO MÁS REDUCIDA QUE LA NUESTRA por portación indigna de género.
Claro, cómo no terminar cometiendo algunos errores si tenés CONSTANTEMENTE UN CORO DE HIJXS DE UNA CAMIONADA DE MIER## gritándote lo mal que lo hacés, lo mucho que te vas a equivocar y el peligro que sos para la sociedad.
Claro, cómo no vamos a manejar cansadas, si TRABAJAMOS LA MISMA CANTIDAD DE HORAS QUE ELLOS AFUERA DE CASA, Y ADEMÁS NOS ENCARGAMOS DE LA LOGÍSTICA DEL HOGAR, QUE HAYA COMIDA Y DE NO OLVIDARNOS UN CRÍO EN EL SUPERMERCADO.


Yo armaría una combi llena de elementos cortantes necesarios para poder darle contenido al slogan “Mujer al volante, peligro castrante” y a partir de la acción, ver cómo evoluciona el dominio de los espacios públicos.

2 feb. 2015

"Mirala a esta, ¿Cómo le da bola ese tipo?" - 7º Post de ira feminista, o 1º Post de desesperación

  1. “Mirala a esta. Yo me arreglo, me pongo las pilas, adelgazo, me maquillo y estoy soltera. Explicame cómo hizo esta gorda para conseguirse ese novio”.
  2. “Boluda estoy viendo a una turista que tiene un tatuaje hermoso en la pierna, pero es muy grande para mina y es muy de puto para tipo”.
  3. “Decime qué le vio este tipo a esta mina, te lo pido por favor”.
  4. “(Dama) - Mirá el pantaloncito que se puso. Se le nota toda la celulitis. Un asco. (Caballero) – Bueno, mientras que a ellos no les dé asco. (Dama) – A él le debe dar asco y sino pobre pibe, debe ser ciego o estar muy desesperado”.
  5. “Es impresentable. Tiene rollos por todos lados. No sé cómo se la coge ese tipo”.


Estas son 5 muestras de algo así como 25 comentarios que recibí en la Ciudad de Buenos Aires en los últimos 30 días, mientras andaba con “el alemán” de paseo, hablando inglés como idioma de encuentro.
La Ciudad de Buenos Aires y sus habitantes, todxs jactadxs de ser cool, openminded, abiertos, de todo-friendly.
Lo que más impacta, claro está, es que los 25 comentarios fueron expuestos por mujeres. Por congéneres de la persona agredida. Por otras que, seguramente, en otros espacios, han padecido el mismo nivel de maltrato y agresión. Otras que también son víctimas de la bellocracia. Otras que también han de sentirse observadas en muchas ocasiones.
Estas otras (que calculo no tendrán ningún tipo de reflexividad de género) sintieron cierta impunidad al creer que yo no entendía español, o quizás simplemente no les importaba porque así funciona el capitalismo y así funciona el patriarcado: generando competencias y distinciones.
En una de las ocasiones miré a la quejosa y le dije “mirá que yo te entiendo lo que vos decís, eh”. La respuesta fue brillante: dio media vuelta sin responderme. ¿Para qué hacerlo? Yo era la demostración clara de que los parámetros patriarcales nos impiden desarrollar la solidaridad de género. Era la enemiga (que encima osaba ser gorda, tener celulitis y curtirme a un rubio que, seguramente, le resultaba mucho más deseable, apetecible y bello que yo).
Pero es así, finalmente, como funciona el dominio masculino. Es en estas “sutileza” (que por favor, dejemos de creer que son sutiles, porque son bestiales) donde se reproduce todo un conjunto de distanciamientos, enemistades, competencias, jerarquías de belleza.
Todos basamentos sobre los que luego los tipos fácilmente pueden ser ese manojo desagradable de hijos de la misma mierd* que comúnmente son.
Porque no sólo se crea un sistema de belleza, no sólo se fuerza a todo el mundo a pertenecer a él, no sólo se erige sobre él un negocio, no sólo se establecen reglas de juego y de intercambio social en torno a él, sino que a la mujer se le exige aún más, a la mujer se la sanciona más si no obedece (a veces por resistencia mental, otras por resistencia física), y a la mujer se la juzga más si no encaja. Son los hombres y somos las mujeres las que reproducimos este mecanismo.
Es como la famosa frase “la cagó con una vieja” o “con una gorda” o “con un bagallo” que sirve como de demostración de cuán pelotudo es ese que abandonó “al bonboncito” por ese otro pedazo de carne con defectos.
NO, chicas.
No es más o menos copado que nos dejen por una más linda o más fea.
La celulitis no es causal de asco.
La bellocracia de la que son víctimas no es “natural” y no pertenecer a ella no es “sancionable”.
No, no todo el interés sexual está puesto en lucir o no maquillaje, ir o no al gimnasio, tener o no dinero, andar o no en auto.
No, no es que están “solteras” porque un batallón de gordas con el culo lleno de pozos les robamos los chongos y los golpeamos hasta que estén tontos y no tengan otra cosa que hacer que quedarse pegados a nuestros rollos de más. No, todas las mujeres heterosexuales padecemos las mismas problemáticas a la hora de encontrar tipos con los que relacionarnos, porque hay una cosa llamada patriarcado (y otra llamada capitalismo que funciona bastante parecida a veces) que genera desigualdades, roles estancos, productoras de amor y responsabilidad vs. productores de comodidad y desentendimiento.
No chicas, no se equivoquen. No hicieron ningún acto heroico al escanear mi cuerpo y relatar uno por uno todos mis "defectos físicos". Tampoco lo hacen cuando dice “es gorda, pero debe ser copada” o “las gordas en la cama son mejores”, porque eso sólo insinúa que por ser “deformadas corporalmente”, tenemos que ser mejor en otras cosas, como para contrarrestar o compensar.
Tampoco es genial que digan que aunque somos gordas nos vestimos bien, o somos limpitas.


En serio, compañeras, empecemos a trabajar un poco más el temita del género, porque al ritmo en el que el patriarcado se acelera y se vuelve más violento, al ritmo al que se cargan 65mil mujeres al año en feminicidios, al ritmo en el que la paternidad irresponsable se hace más y más popular, al ritmo en el que el mercado laboral castiga cada vez más a las mujeres, al ritmo en el que Latinoamérica presenta los índices más altos de anorexia y bulimia en adolescentes femeninas, al ritmo en el que aumentan los abusos sexuales y las violaciones, a este ritmo (que no es divertido ni amerita bailarlo) si nosotras no podemos respetarnos entre nosotras y armar una red de solidaridad de género para resistir y luchar, compañeras, estamos cagadas.

Les dejo un abrazo grande. Con cariño, la gorda con celulitis.

Algunas lecturas anteriores:

25 ene. 2015

Nisconspilaciones (o compilación de conspiraciones en el caso Nisman)


  • Que se suicidó, que lo mataron, que lo mataron mediante un suicidio forzado
  • Que fue el gobierno, que fue Clarín, que con Cristina no se jode.
  • Que fue la SIDE, que fue el Mosad, que fue un carpetazo entre diferentes agencias de inteligencia.
  • Que le cabía el swingerismo, que estaba mejor soltero, que era un gran padre y abandonó a su hija en el aeropuerto.
  • Que tenía 10 oficiales de la Federal cuidándolo, que no tenía ninguno, que prefería tener armas (dos, precisamente, y reglamentarias).
  • Que la puerta estaba cerrada con llave, que el cerrajero lo desmiente, que la madre lo encontró y no se acuerda cómo.
  • Que llegó Berni antes que la Justicia, que hubo un médico que no supo confirmar si vivía o no, que, de paso, Berni también es médico.
  • Que tenía una gran causa en la que dejaría a todos pegados, que no tenía causa y era todo una burbuja, que con o sin causa era un posible buchón.
  • Que Clarín lo usó como un muñeco, que D’Elía le juró venganza, que estaba aprovechando sus diez minutos de fama en la TV.
  • Que siempre fue un Kirchnerista, que nunca fue oficialista, que desde 2013 se volcó a la oposición a pesar de ser Néstor quien lo puso en donde estaba.
  • Que tenía un gran espía, que su espía no era espía, que ni para espiar servía.
  • Que lo engañaron y lo inmolaron, que se inmoló porque lo obligaron, que si no se inmolaba se prendía fuego el país.
  • Que todo se iba a saber con la prueba de pólvora, que nada se sabe porque finalmente esa clase de arma nunca despide pólvora perceptible, que para qué le pusimos tanta expectativa a un examen que sabíamos que no funcionaría.
  • Que siempre supo quién fue el responsable, que no lo sabía pero creía que estaba en Irán, que lo supo en Europa y por eso volvió una semana antes.
  • Que la jueza de la causa lo cuidaba, que inteligencias varias lo protegían, que la Embajada de Estados Unidos lo manejaba.
  • Que nada mejor podía pasar con Milani y con Berni, que esto es obra de Stiusso (del que además se sospecha se ha fugado) y “qué casualidad” las tapas de clarín de esos días (dijo la presidenta).
  • Que volvió “de urgencia” de Europa porque tenía miedo de que lo desaparezcan una vez que terminó su investigación. ¡Que no! Que no tenía miedo, tenía una primicia. ¡Que no! Que no era una primicia, tenía sospechas de que lo echarían de su puesto y, encima, le levantarían cargos.
  • Que Larroque, Esteche, Cristina, Timerman; que Lanata y Magnetto, que Lagomarsino y la calibre 22.
  • Que la diplomacia paralela, la oficial y la blue (como el dólar y el euro, ¿no?).
  • Que las escuchas lo engañaron; que las escuchas le dijeron más de lo que debía saber; que en realidad nunca escuchó las escuchas originales sino unas plantadas y de haber escuchado las escuchas originales, joder… eso sí que era escuchar.
  • Que las pruebas son las que hay, que en realidad hay más pero se las chupó el Estado (en alguna de sus esferas) o que se las secuestró Irán.
  • Que el poder judicial es del kirchnerismo, que el poder judicial es de la oposición, que pertenece a la más rancia extrema derecha (que puede ser tanto kirchnerista como de oposición).
  • Que la pista local, que la pista Siria y que la pista Iraní (y la de Anillaco, ya que estamos) o que mejor ninguna de las tres.
  • Que no es culpa de todo el sistema judicial y de “seguridad e inteligencia”, que es sólo culpa de un manojo de fiscales y de jueces que serán juzgados (o no), que nos quedamos sin culpables.
  • Que un memorándum, que el repudio al memorándum, que mejor vamos por el que era presidente (ah no, esperá, ese sirve porque a veces da quórum y eso…)

Yo diría que esto nos ha dejado en claro:
Que no sabemos un carajo de lo qué pasó.
Que  NO tenemos ni idea de la evolución de las investigaciones del atentado a la AMIA.
Que los servicios de inteligencia están más organizados y efectivos que nunca.
Que la ignorancia que padecemos en esta temática es tal que cualquier teoría conspiracionista prospera por más ridícula e infundada que resulte (así como también lo hará la teoría conspiracionista antónima a la anterior).
Que las posiciones oficialistas vía redes sociales son entre temerarias y risueñas.
Que los misterios son tantos, las instancias corruptas y putrefactas de los aparatos de inteligencia no desmantelados ni desguazados son tantas, las negociaciones escondidas tan abundantes, las para-comunicaciones tan habituales, las acciones por fuera del marco legal de la investigación son tan comunes que la posibilidad de conseguir una respuesta verídica es ínfima.
Que ahora creer en las investigaciones oficiales es un acto demasiado ingenuo o ciego y que no creer es desolador.
Que la lista de “muertes raras” en democracia se agranda, y que a Luciano lo mató la policía, a Mariano la patota de Pedraza, pero para todos los demás quieren conformarnos con secretos a voces que no generan justicia alguna.
Que D’Elía era parte de las negociaciones sobre la AMIA. Sí. Luis D’Elía.
Que muchas cosas de gran, GRAN, sensibilidad recaen en manos de sujetos absolutamente siniestros.
Que sin la apertura de los archivos secretos y clasificados (pero real apertura y de todos —o al menos de todos los que no han quemado y desaparecido aún—) y sin la creación de una comisión externa, múltiple y bien conformada, no llegaremos a muchos más que a estos destinos a los que estamos arribando.



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14 ene. 2015

Je suis Je ne sais pas

Ahora que todo el mundo sabe de memoria y a la perfección los contenidos de una revista satírica francesa.
Ahora que ya me pueden dar cátedra en varios idiomas (inglés, alemán, francés y español, hasta la fecha) sobre lo irreverente de sus publicaciones.
Ahora que nos hemos puesto de acuerdo en que en todo el mundo y por igual se han repartido expertxs en la temática y que incluso lxs habitantes de países católicos fervientes saben más del Islam que el mismo profeta.
Ahora que todxs han salido velozmente a buscar la “tapa” más aguerrida y procaz del semanario para dar a conocer y fingir una erudición incalculable.
Ahora que con estas tapas pueden demostrarnos cómo esta revista era profundamente islamofóbica (o no); cómo, en realidad, odiaba a todos por igual (o no); cómo se había convertido en el último bastión de la libertad de expresión (o no); cómo atacaba a todas las religiones por igual (o no); cómo reproducía el espíritu del mayo francés (o no)

Ahora que todo esto ha sucedido, yo, a riesgo de resultarles medio boluda e ignorante, yo, que sigo sin saber demasiado de la revista, que sigo sin poder entender muy bien algunas cosas, que sigo sin tener una opinión cerrada y que sigo aceptando que no sabía prácticamente nada de ella antes del atentado, reitero mi inclaudicable solidaridad con toda la comunidad musulmana que condena el terrorismo (sí, ellxs también condenan el terrorismo) y está a merced de lo que un grupo de anquilosadas potencias (potencialmente fascistas) digan (y luego hagan) sobre ella.