30 ago. 2014

Honguitos que no son drogas, copas que no tienen alcohol y amor de Mariana a quien no bardean

Línea 41. Conversación entre niño de aproximadamente 4 años y adulta a cargo.

Niño. Soñé que era un honguito y me picaba la copa.
Adulta. ¿Qué copa?
Niño. Los hongos no tienen cabeza, tienen copa. Me picaba la copa.
Adulta. ¿Y te rascabas?
Niño (suspiro de ser incomprendido).  ¡Claro que no! Los hongos no tienen manos.
Adulta. ¿y qué hacías?
Niño. Aparecía Mariana y me rascaba, así, ¿ves? (gesticula) pero con más amor. Porque a ella no le picaba, entonces podía rascarme
Adulta. ¿Mariana era un hongo también?
Niño. ¡Pero no! ¡El honguito era yo! Mariana era como siempre. Así como ella es. Y me ayudaba con amor.

Él dijo 'honguito' dos veces, y que Mariana lo ayudaba con 'amor' dos veces.

Que alguien me diga cómo estos seres encantadores que encontramos a los 5 años evolucionan en ese montículo de mierda patriarcal y misógina que nos cruzamos a partir de los 15 y que se pudre a partir de los 30. Que alguien me lo explique de urgencia, dado que no puedo entender cómo en tan breve lapso de tiempo la sociedad les destroza la cabeza y les arruina todo este compendio de sentimientos, afectividad e imaginación, llenándolos de órdenes, complejos de superioridad, síndrome del Brad Pitt que sólo quiere Angelinas Jolies, abandónicos activos, seres con menos cariño que un monumento a Roca, violentos en potencia, posesivos desmedidos.

Para una mayoría masculina abrumadora, a partir de los 15 (empeorando luego de los 30) el 'honguito' es un alucinógeno y el 'amor' es algo que alguna mujer les da a cambio de casi nada, que poco valoran y que poco les cuesta. 

Yo socializo la duda, quizás alguien me da alguna solución que no consista en irme a vivir con el pequeño en cuestión para ver en qué momento de la novela le cagan bien (mal) la cabeza.