16 nov. 2013

De igualdades teóricas en desigualdades materiales... 6º Post de Ira Feminista.

Hemos tenido ideas: algunas las trajimos de afuera, otras las generamos adentro, otras las compramos, otras surgieron de enojarnos con otras que otra persona había tenido antes… importamos o exportamos ideas, para el caso da igual. Algunas han funcionado medianamente bien, otras han sido un desparramo de tragedias y fracasos, otras un éxito, otras son ideas potenciales (cuando lleguemos a aplicarlas estallará la satisfacción y la realización total). 
Tuvimos ideas y otras las trajimos y de otras nos apropiamos por “imitación y ajuste” diría González Casanova.
Cuando digo hemos me refiero a nosotrxs, lxs zurdxs latinoamericanxs (permitiéndoseme ese forzado gentilicio y salvando la distancia que puede haber entre un zurdo paulista con una zurda mexicana con un zurdo ecuatoriano con una zurda asuncena, con un grupo de zurdxs de Uruguay y otro de Bolivia).
Pero no estamos acá para hablar de todo eso, acá vinimos a poner sobre la mesa dos ideas, una funesta y patriarcal y la otra autista (y por ella causa, también patriarcal). Ambas muy relacionadas, indudablemente relacionadas.
La primera se puede sintetizar en el siguiente axioma: “No tiene sentido luchar contra el patriarcado o el machismo, porque cuando hagamos la revolución y destruyamos el capitalismo, el patriarcado caerá con él”.
Lo cual no sólo nos muestra con un nivel exasperante el nivel de machismo que detenta el sujeto que sostiene dicha afirmación sino que describe, a cuentas generales, el estado deplorable de los debates de género dentro de las agrupaciones “zurdas”.
Sigamos, la segunda idea que nos convoca es quizás la más inquietante a la luz de las experiencias recientes.
Es esta increíblemente insistente intención de que el “amor libre” funciona en nuestro contexto tal cual así como está. Es como intentar encastrar una realidad igualitaria en un contexto material de absoluta violencia estructural de género, donde una parte (la femenina) es completa e históricamente subordinada a la otra parte (la masculina) la cual es, en su mayor parte, la que propone este tratado con una impronta de “revolucionario amor” donde “el amor no convierte a nadie en propiedad privada”.
Y sí, es atractivo, y sí, convence, y lo digo yo que en múltiples espacios me vuelvo la única voz femenina en defender este tipo de vinculaciones.
Pero el problema no es el famoso amor libre, o el poliamor, o los noviazgos abiertos, los cuales teóricamente son mucho más cercanos a lo que lxs zurdxs pensamos que la idea del amor romántico.
No, el problema no es eseel problema es la creencia de que se puede lograr tal nivel de igualdad y libertad de “amor” en sociedades donde siguen muriendo una mujer por día por causas de violencia de género, o cuando un “novio está celoso” prende fuego a su novia para que “aprenda” quien manda. Y no lleguemos a ese nivel. Podemos decir que es ridículo pretender que la igualdad planteada por esta clase de vinculación se extienda en sociedades donde los zurdos siguen diciendo que “aboliremos al patriarcado cuando destruyamos al capitalismo” y mientras tanto a remarla, compañeras y a aguantarse la que venga.
El mal siguiente, derivado de esta desigualdad que negamos para cerrar un acuerdo autista,  es el del encorsetamiento discursivo.
Muchas compañeras (no todas… debo hacer esta aclaración aunque siempre suene obvia, para evitar el clásico argumento “yo nunca me sentí así”) que aceptan y promueven este tipo de pactos con intenciones de igualdad, generalmente terminan siendo las que ponen el amor mientras que su compañero pone la libertad. O, para decirlo de otro modo, se proyectan monogámicamente, con un sujeto con una clara proyección poligámica. O, para simplificarlo más, empiezan una intrincada competencia muda con esas otras, esperando algún día ser efectivamente elegida por el tipo, al cual NO PUEDEN NI DEBEN decirle nada, porque serán catalogadas por este como unas conservadoras, limitadas, burguesas o posesivas. Lloran sí, o se siente mal y no logran siquiera entender por qué, claro… no pueden ver lo que “no deberían estar sintiendo”.
Y no termina ahí, tampoco pueden ellas socializar esto con sus pares zurdas y zurdos, porque estos acusarán a las mismas con el mismo dedo, bajo los mismos argumentos, con la misma crudeza.
Tenemos una idea, la imponemos, y pretendemos que porque la idea es buena, toda la historia y la realidad previa existente se adapten a la misma. Arrastramos casi coercitivamente a algunxs otrxs dentro de nuestro proyecto y si se queja es “porque su mente no evolucionó lo suficiente” para entender de lo que hablamos.

Grandes patriarcas vestidos de rojo que pregonan libertad y poliamor cuando sujetan las cadenas de las mujeres a las que les imponen el tipo de relacionamiento que consideran adecuado para ellos, sabiendo con una hipocresía espasmosa que lo que hacen es perpetuar la dominación de género.

Y claro, ahora me querrán prender fuego, por hereje y por hablar de algo que no debería decirse. Es más, las mujeres sometidas y sufrientes por esta clase de pactos se enfadarán por hablar de una realidad que las describe pero de la que no deben decir nada.
Pero córranme el dedito acusador, que a mi no me pueden decir conservadora o limitada porque lo que les planteo es darle una vuelta de tuerca más compleja a esto y volverlo igualitario en serio. Sin imposiciones de ningún tipo, donde se pacte en igualdad de condiciones y nadie obligue monogamias ni poligamias sin consensos expresos de las contrapartes.
Resolvamos las dos premisas y pensemos las formas de generar condiciones materiales de existencia cotidiana en la que las relaciones inter género se conviertan en igualitarias, para que claro, después de eso, todos propongamos el amor libre como forma de relacionamiento… O quizás nosotras lo propongamos y ustedes, ante el cambio de escenario, se arrepientan de haberlo hecho cuando todas las cosas los favorecían.
Si el patriarcado no se ataca hasta que caiga el capitalismo, no podemos esperar que el amor libre funcione en un territorio absolutamente cautivo y machista. Si queremos que funcione, entonces tenemos que romper con el primer axioma y plantear formas que desestructuren la dominación patriarcal.
Porque usted sabe, compañero masculino, tendremos cara de boludas pero boludas no somos y vinimos a decirte que aunque te consideres  de izquierda, si negás el dominio patriarcal estás parado en la derecha. Y si negás tu rol dentro del sistema de dominación patriarcal también. Y si negás la posibilidad de ir gestando cambios antes, también. Y si imponés pactos y acuerdos donde ella pierde y vos lo ves y no lo evitás, también. Y si al verlo, lo profundizás, también. Pseudo-zurdo.

15 nov. 2013

Hija de mi madre...



- Mami, viste mi tatuaje nuevo? [Tatuaje de 35 cm. x 25 cm. con 9 colores]
- Si, es muy lindo... Bastante grande. Debe doler mucho.

Tras haber padecido/soportado/educado una hija socialis-feminis-comunis-zurdita-prolegalizacion-proaborto ahora también me festeja los tatuajes. Si... Ella es LA madre del siglo.

Remitir las Solicitudes de adopción (nacionales y/o transnacionales) a La Pampa.