15 jun. 2011

Resonancia resonante que te re-suena

Además de esto y de esto otro y de aquello otro también, aún tengo una anécdota más sobre mi perturbada relación con el sistema de salud.


Ella se cagó las cervicales.
Ellos le dijeron que tenía que hacerse una resonancia magnética.
Ella se apersona en la clínica.
Ellos la llaman para ingresar al “resonador”.
Ella pasa.
Ellos la colocan sobre una camilla deslizable que se introduce dentro del tubito cerrado con el cual te hacen el estudio.
Ella se da cuenta que no es que entra adentro del túbulo, sino que encastra en él.
Ellos comienzan el estudio.
Ella se queda quieta para evitar que se demore más el proceso.
De repente, la máquina se apaga, todo se “resetea”. Se apagan las luces, se suspende el armónico y bello sonido a taladro contra el asfalto que genera la maquinola cuando anda. Es claro, hay que decirlo:
Ella quedó encerrada.
Ellos llaman a seguridad y a sistemas.
Ella hace una revisión de sus posibilidades reales de huir.
Ellos (de sistemas) dicen que ellos (de seguridad) deben sacar a la morsa de adentro de la máquina, porque si tratan de arreglarla con un ser vivo adentro, el mismo podría estallar, prenderse fuego, o mutar en oruga atómica.
Ella decide que es momento de salir de allí, aunque sea arañando las paredes de plástico o mordiéndolas.
Ellos le avisan que es imposible, porque ella está atada, que hay que sacarla “con palanca”.
Ella insiste y trata de zafar de las garras de la máquina asesina, a la cual se halla atada con sogas, cascos y esposas de terciopelo.
Ellos la desalientan.
Ella fracasa, cierra los ojos y se acomoda, esperando pasar la noche allí.
De repente, el salvador de seguridad metió un palo de escoba y logró sacar la camilla del tubo resonador, al grito de “ahhhhhh, Está pesado esto”... “Esto” era ella.
De repente, el salvador empleado de "seguridad" logra correr la cama movible, haciendo palanca con un palo de escoba que tenían en el salón (clara evidencia de que se debe romper bastante a menudo el equipo). Mientras la corre, sostiene "ahhhh la mierda, está pesada la cosa". La cosa, la cosa era ella.
Ellos replican “No, no es para tanto, debe estar trabado, porque han venido peores, una vez vino un tipo que pesaba como...”
Ella interrumpe “estoy acá, boludos, dejen de hablar como si no escuchara, me quedé trabada en una máquina, no me quedé sorda”
Ellos sentencian que tienen que empezar todo, TODO, el estudio de nuevo.
Ella pensó que nada más terrible que el dolor terrible de espalda que tenía podía sucederle ese miércoles.
Ellos, le hicieron aprender que lo peor, pero lo peor-peor, no había llegado aún.