27 ene. 2011

Yo sé que es cómodo y no produce trabajo, pero dejemos de hablar pavadas!

BASTA! Si con esto no alcanzó y con esto tampoco, acá va esto otro.

Tres teorías sociales que urge erradicar del pensamiento popular o, en su defecto, si se resisten, que urge erradicar a quienes las sostengan.

I - Teoría de la caducidad y la temporalidad del dolor
Comentarios de la vida cotidiana:
1. “Pero ya está ¿hace cuánto que te separaste/falleció/no está más/te dejó? Listo, ya pasó mucho tiempo, ya tenés que terminar con la amargura”
2. “¿Qué? ¿Todavía no formó pareja? Pero si se separó hace dos años! Ya está, que la corte con el duelo”

Falso Axioma bóstico
Cada trauma que uno adquiere a lo largo de su vida viene con una invisible (pero no por ello no existente) fecha de vencimiento. El elemento deprimente caduca una vez pasado ese día previsto y queda terminantemente prohibido que luego de dicho mes el individuo se queje de algún tipo de síntoma derivado del dolor vencido (en mal estado).

II - Teoría del voluntarismo positibosta
Comentarios de la vida cotidiana:
1. “Mirá, cuando vos quieras sentirte mejor, te vas a sentir mejor. Pero vos tenés que querer y que poner todo de vos. No depende de los demás”
2. “Si seguís así te vas a hundir hasta el fondo. No podés comportarte de esta forma, no te estás ayudando a vos misma. Tenés que poner ganas”

Falso Axioma bóstico
La gente está mal porque quiere. El proceso de la angustia es volitivo. Toda persona que quiera, podrá estar mejor ahora mismo… lo que pasa es que nadie quiere, la gente disfruta del dolor y le fascina estar como perro apaleado.

III - Teoría del contagio angustioso
Comentarios de la vida cotidiana:
“Ay no, yo no me junto con esx tipx porque está re bajoneadx y me contagia la depresión”
“Sí, seguro que a vos te cuenta todo lo que le pasa porque como están las dos deprimidas es como que se contagian mutuamente”

Falso Axioma bóstico
La angustia es un estado ‘de enfermedad’ y como tal puede trasladarse de una persona a otra. Proliferar en gym’s, hospitales, salones de fiesta y universidades y de un solo caso cero de depresión surgir miles y miles de víctimas contagiadas.

A ver si nos ponemos de acuerdo: nadie está mal porque quiere, nadie sabe cuánto debe durar el proceso del otro y no se contagia la depresión. Córtenla manga de hijxs de una gran camionada de re mil yeguas con fiebre aftosa… No nos vengan con el positibostismo al que nos tienen acostumbradas ni con el “ya va a pasar” ni con el “pensá en otra cosa”… Cuando hagamos la revolución, a ustedes les va a ir muy pero muy mal!!!!!