2 dic. 2010

Crónicas desde Paraguay, primera entrega

A mi regreso, me pondré al día con todas las cosas que han escrito y dejaré esos excelentes comentarios que suelo hacerles (?????) mientras tanto, empieza el relato y va en tercera persona... como el Diego.

Magui camina en Asunción por la calle Azara, buscando la calle Azara, sin saber que se encuentra en la calle Azara.

Ella se pregunta a ella misma “¿Dónde mierda estoy?” y ella misma se responde “ni la más puta idea… averiguá”. (Ni cuando se habla internamente es educada)

1° señora:

M- Hola ¿No sabe dónde queda la calle Azara?

Señora 1 (sentada, vendiendo lotería, sobre la calle Azara): ahh no, ni idea… hacia Lambaré es.

M- Gracias

Sigue caminando…

2° señora:

M- Hola ¿me dice dónde queda la calle Azara?

Señora 2 (esperando un colectivo, sobra la mismísima calle Azara): Ah… si, la próxima es… ah no, la otra. Dos cuadras más son.

M- Gracias

Magui se aleja de la calle Azara, hacia la no calle Azara, buscando aún la calle Azara.

Claramente tener un presidente obispo les ha dado el don divino de llegar a destino sin tener la más pálida idea de dónde están paradas… Si eso no es un milagro, díganme qué cosa sí lo es.


AMEN DESDE ASUNCIÓN