14 dic. 2010

Crónicas de Asunción, segunda (y última) entrega

En Paraguay he aprendido:

  1. Que usar transporte público puede ser más letal que andar en moto, haciendo ‘la vertical’, desnudo, con una rueda pinchada y pirueteando picadas por la Avenida 9 de julio.
  2. Que el precio de la dignidad del señor colectivero equivale a algo menor que 10 pesos argentinos (10 mil guaraníes) que son deslizados al controlador de la empresa por pasar desapercibido que el compañero conductor está demorado 30 minutos y que las posibilidades de viajar a la velocidad de la luz depende de las ganas del chofer de no pagar la coima y llegar a tiempo.
  3. Que el 8 de diciembre (día de la virgen de Caacupé) es antecedido por otro medio feriado (el del 7 de diciembre). El anuncio que explica esta medida relata lo siguiente: “A partir del martes 7 a las 11 horas se suspenden las actividades laborales, por decreto, para garantizar el descanso previo a las festividades del día de mañana”. O sea, es algo como “compañerxs, descansen, así mañana descansan descansados” y ya sé… me van a decir que la gente camina a Caacupé y por eso se da el día antes. Yo, que soy una mujer muy solidaria, creo que, ya que estamos habría que garantizar día no laboral el antes, el durante y el después del 8… para que descansen del descanso, para el cual habían descansado el día anterior.

Y ahora me voy a La Pampa, les pido tengan a bien no esperar anécdotas divertidas ahí, tan sólo me dedicaré a comer, dormir y seguir comiendo y espero sepan entender que, después de los quince días en Paraguay con 45° de calor a la sombra y con el aire acondicionado prendido, no quiero hacer nada más que eso.




PD: Lo mejor de Paraguay son lxs paraguayxs que hacen que el calor inhumano ese, sea grato, pasajero y llevadero, al costado de una jarra y un tereré y de una siempre buena charla.