17 oct. 2010

Composición del día: La yegua (la vaca la dejamos para la próxima)

Mi vecina no escucha. En realidad sí escucha porque no es sorda pero es de las que no escuchan porque no quieren. Se comunica con los otros ser vivos y hace preguntas ‘de compromiso’ para que los demás le digan algo y poder ella finalmente exponer el pensamiento que la aqueja.

Sábado-mañana

Vecina sorda voluntaria: Y tu abuela cómo anda?

Magui: Bien, viva…Que ya es mucho decir.

Vecina sorda voluntaria: Y si… eso ya es un regalo.

Magui: Si, un regalo para ella misma, porque para los demás es discutible.

Vecina sorda voluntaria: Es que las abuelas son un regalo…

Magui (harta de no ser escuchada, harta de la vecina que no entiende de ironías y harta de la gente que habla bien de las abuelas, cuando a mi me tocó una abuela tan buena como el neoliberalismo para los pobres): Si. El problema con la mía es que era de liquidación y no tenía cambio ni devolución. No me gustó demasiado el regalo y me lo tuve que fumar igual.

Vecina sorda voluntaria: Claro*. Las abuelas son un regalo de dios.

Ya no volví a contestarle, ¿para qué? Eran dos conversaciones paralelas.

Me quedé reflexionando sobre su última frase y puedo decretar:

O dios no existe, y a mi abuela me la mandó Satanás o llegué tarde la repartija de ‘madres de padre’.

O dios existe y yo le caigo tan mal a él, como él a mí.

Amén y Harén feligreses

* Que alguien me explique por qué dice "claro" y "sí" cuando nada de lo que estábamos hablando estaba en relación con lo que decía la otra y no eran más que frases inconexas.