30 sept. 2010

¿Tienen la memoria con agujeritos?

Así como la muerte no convirtió a mi padre en un excelente bailarín de danza clásica digno de la compañía de Julio Boca; ni me convertirá a en un ícono de la tolerancia y el respeto a las instituciones católicas, tampoco transformó a Stalin en el referente de la izquierda más tolerante ni a Hitler en el paladín de los derechos humanos.

Así como la defunción no volvió a la Madre Teresa de Calcuta una representante de los derechos sexuales de las minorías y de las campañas pro aborto, ni mutará a Cecilia Pando en la mayor defensora de la democracia y el apoyo a las agrupaciones de izquierda, TAMPOCO volvió a Romina Yan una gran actriz.

Terminemos con el mito: Romina Yan era pésima actuando. Antes de morirse y ahora (en el cielo de "las no estrellas de cine ni de teatro"). Pueden hablar de mil cosas referidas a ella, pero evitemos los comentarios respecto a 'su fructífera carrera como actriz' porque no sólo con falaces, sino que arremete contra mi capacidad recordatoria y memoriosa.