6 sept. 2010

Sobre por qué algunos asesinatos NO deberían ser penados por la ley

Las dos jóvenes salían de la “sacrosanta y socialmente magnificada” Facultad de Medicina (UBA)… ellas muy contentas porque habían salido de la “conferencia de socio de salud” (si, por lo general abrevian sociología, porque cuánto más hablan mayores probabilidades tienen de expresarse para el orto).

Es entonces cuando una de ellas -vestidita con el ambo celeste clásico de cualquier ñoño estudiante de medicina- dice de repente

1: Tipo que flashee mal, porque fijate, o sea, onda que por fin algún chaboncito se digna a decir lo que vengo pensando hace mil en las guardias.

2: Si boluda, de onda, tipo que es increíble que por fin hayamos hablado de Karl Marx, como que, no sé, tipo, de onda, me re sorprende que el flaquito haya descubierto eso.

1: Si, obvio… Re da…onda, me quedé re sorpendida mal, porque el tipo habla de la superioridad de las razas

2: Obvio, por fin alguno de estos filósofos sirve para algo, ahora entendemos por qué los negros se enferman tanto.

1: Sí boluda, o sea, flasheé, con eso de la supervivencia del más apto y bueno, nada, tipo, entender por qué nosotras estamos estudiando acá y después otros tipo, no sé, se dedican a basureros o eso… onda, tipo… “marxismo y superioridad de las razas”.

2: Sí, tal cual… morí boluda… qué bueno q vinimos a esta charla, pensé que era una mierda, pero onda… no sé… me quedó re claro, tipo… nada.

Ellas... próximas a atenderte a vos, a mi, a él, a ellas y a nosotras.

Ellas... portadoras de “status socioeconómico, cultural, intelectual”.

Ellas... “sus hijas las’dottoras”.

Ellas... confundieron a Karl Marx con Herbert Spencer.

No obstante eso,

Ellas... decidieron pregonar su ignorancia, argumentando que el teorema del “darwinismo social” y la teoría de la superioridad de una “raza por sobre otra” explican las cosas de la vida cotidiana.

Que a la lista de “personas a cargarse cuando hagamos la revolución” alguien agregue a esta gente, por favor.