29 sept. 2010

Esta va "den.serio" y "d'ende-veras"

Yo sé que lo que voy a sostener es científicamente imposible. De hecho, es una aseveración que carece de cualquier sustento racional. Sé que me meto en el terreno de lo inexplicable, de lo ridículo y de lo místico, pero ando con ganas y nadie me va a detener (¿?).
Quiero apelar al sentido de la “comprensión”, pero no que me entiendan al estilo: “sí, te entendemos” y que para sus adentros piensen ‘pobre Magui, divaga desde que se dejó vencer por el alcohol y las drogas’, quiero que logren un 'entender' con jerarquía de empatía. Que interpelen a esas almas feas, olorosas y podridas que tienen (lugar donde alojan al enano fascista, al marxista y al darwinista que llevan dentro) y me digan si no es horrible cuando algo que hubiera sido simplemente perfecto —porque estaban dadas todas las circunstancias para que eso fuera excelente y lo mejor humanamente posible— se va a la mierda porque los demás agentes interactuantes no pensaron lo mismo. Entonces, vemos cómo:

  • El “empleo para el que nacimos” se desvanece en el aire porque el de recursos humanos no cree que estemos capacitadas. Entonces compramos el diario y volvemos a seleccionar clasificados.
  • El “departamento justo para nosotros” se nos cae porque la dueña no acepta garantía del interior.Volvemos a la casa de quien nos aloja provisoriamente, prendemos la pc y buscamos nuevamente departamentos por 'dueño directo'.
  • El “romance que sabías que estaba signado por un rotundo, abarcador y completo éxito” nunca pudo concretarse porque quien debía sentirse involucrado no lo hizo, o lo hizo a destiempo. Y acá, probablemente mediado por alguna tristeza, nos tocará levantarnos también. (Sí, dejen de sospechar, se los confirmo, el remarcado de color es intencional. Bobxs! si saben que tengo una casa muy cómoda y un trabajo que me encanta)

Evitemos esos comentarios del tipo ‘si no fue, es porque hay otra cosa mejor esperando’ porque afortunadamente NO creo en el destino (un NO eufórico y muy pronunciado)… sino, sólo me quedaría pensar que “lo que no nos cagó el capitalismo, lo cagó el machismo o lo cagó la religiosidad extrema o lo cagó el destino” y me acostaría a dormir, navegar por la web y comer helado hasta mi muerte.

Yo la sigo remando, pero no osen negar el amargo ‘sabor a irremediable’ que tiene esa sensación. Sensación que podría ser resumida en la frase “si me hubieras hecho caso, el diario del lunes, hablaría de otra carrera del día domingo… NO de esta carrera en la que los dos perdimos”.