30 sept. 2010

¿Tienen la memoria con agujeritos?

Así como la muerte no convirtió a mi padre en un excelente bailarín de danza clásica digno de la compañía de Julio Boca; ni me convertirá a en un ícono de la tolerancia y el respeto a las instituciones católicas, tampoco transformó a Stalin en el referente de la izquierda más tolerante ni a Hitler en el paladín de los derechos humanos.

Así como la defunción no volvió a la Madre Teresa de Calcuta una representante de los derechos sexuales de las minorías y de las campañas pro aborto, ni mutará a Cecilia Pando en la mayor defensora de la democracia y el apoyo a las agrupaciones de izquierda, TAMPOCO volvió a Romina Yan una gran actriz.

Terminemos con el mito: Romina Yan era pésima actuando. Antes de morirse y ahora (en el cielo de "las no estrellas de cine ni de teatro"). Pueden hablar de mil cosas referidas a ella, pero evitemos los comentarios respecto a 'su fructífera carrera como actriz' porque no sólo con falaces, sino que arremete contra mi capacidad recordatoria y memoriosa.

29 sept. 2010

Esta va "den.serio" y "d'ende-veras"

Yo sé que lo que voy a sostener es científicamente imposible. De hecho, es una aseveración que carece de cualquier sustento racional. Sé que me meto en el terreno de lo inexplicable, de lo ridículo y de lo místico, pero ando con ganas y nadie me va a detener (¿?).
Quiero apelar al sentido de la “comprensión”, pero no que me entiendan al estilo: “sí, te entendemos” y que para sus adentros piensen ‘pobre Magui, divaga desde que se dejó vencer por el alcohol y las drogas’, quiero que logren un 'entender' con jerarquía de empatía. Que interpelen a esas almas feas, olorosas y podridas que tienen (lugar donde alojan al enano fascista, al marxista y al darwinista que llevan dentro) y me digan si no es horrible cuando algo que hubiera sido simplemente perfecto —porque estaban dadas todas las circunstancias para que eso fuera excelente y lo mejor humanamente posible— se va a la mierda porque los demás agentes interactuantes no pensaron lo mismo. Entonces, vemos cómo:

  • El “empleo para el que nacimos” se desvanece en el aire porque el de recursos humanos no cree que estemos capacitadas. Entonces compramos el diario y volvemos a seleccionar clasificados.
  • El “departamento justo para nosotros” se nos cae porque la dueña no acepta garantía del interior.Volvemos a la casa de quien nos aloja provisoriamente, prendemos la pc y buscamos nuevamente departamentos por 'dueño directo'.
  • El “romance que sabías que estaba signado por un rotundo, abarcador y completo éxito” nunca pudo concretarse porque quien debía sentirse involucrado no lo hizo, o lo hizo a destiempo. Y acá, probablemente mediado por alguna tristeza, nos tocará levantarnos también. (Sí, dejen de sospechar, se los confirmo, el remarcado de color es intencional. Bobxs! si saben que tengo una casa muy cómoda y un trabajo que me encanta)

Evitemos esos comentarios del tipo ‘si no fue, es porque hay otra cosa mejor esperando’ porque afortunadamente NO creo en el destino (un NO eufórico y muy pronunciado)… sino, sólo me quedaría pensar que “lo que no nos cagó el capitalismo, lo cagó el machismo o lo cagó la religiosidad extrema o lo cagó el destino” y me acostaría a dormir, navegar por la web y comer helado hasta mi muerte.

Yo la sigo remando, pero no osen negar el amargo ‘sabor a irremediable’ que tiene esa sensación. Sensación que podría ser resumida en la frase “si me hubieras hecho caso, el diario del lunes, hablaría de otra carrera del día domingo… NO de esta carrera en la que los dos perdimos”.

27 sept. 2010

Haciendo la Re Boludición

Acabo de ver la muerte pasar delante de mi, mirarme, guiñarme un ojo y decirme “todavía no Magui, todavía no”.
Como todos ustedes sabrán, quien les escribe, cursa en la UBA. La facultad que nos alberga (la de Ciencias Sociales) ha sido tomada, en reclamo de mejoras edilicias (interés que comparto y con el que me solidarizo), junto con otros reclamos (la mayoría de los cuales no comparto, comparto a medias o de a cuartas partes) que no quedan del todo claros ni esclarecidos.
Me acerco a una mesa en la que un joven que hace la revolución en sociales interpela verbalmente al conjunto de alumnos curiosos que se asoman a la puerta de la sede de Marcelo T de Alvear buscando una solución a sus temores de pérdida de cursada cuatrimestral.
Con un tono de voz proselitista, digno de un mentiroso en campaña política para las presidenciales del lejano país de la Loma del Orto, sostiene:
Caballero rebolu-cionario: Miren, yo sé que es incómodo… Pero esto que estamos haciendo es para todos. En estas semanas de toma se consiguieron muchas cosas y bueno, muchos compañeros han hecho el enorme esfuerzo de dormir acá, dejando sus vidas de lado, los docentes se han copado y han dado clases públicas y hemos recuperado el estacionamiento de atrás, donde hicimos una huerta y ampliaremos el bar del centro. Esta senaba íbamos a abrir las aulas pero con las últimas declaraciones del decano no podemos ceder en eso.
Magui (que pasaba por allí con poca paciencia y sabiendo que tendría que cursar en algún pasillo con olor a baño tapado hace 20 días): ajá, me encanta, igual tengo un problema, necesito un libro, que sale 150 pé y que está en la biblioteca. Hace más de 3 semanas que no accedo a él y no puedo comprarlo. Me parece que inhabilitar la biblioteca tanto tiempo es una forma de vaciar de contenido cultural esto. Cerrar aulas y biblioteca da un impacto feo, más aún si dejan abierta la fotocopiadora y el comedor en el que venden cafés.
Caballero rebolu-cionario: Sí, lo que pasa es que no se puede volver a las aulas.
Magui: bueno, pero abrí la biblioteca, armen un sistema de ‘libro libre’. Hagan algo que incluya cultura.
Caballero rebolu-cionario: este no es tiempo de quejas ni de lectura, es tiempo de armarnos bien, esto es hacer la revolución.

Magui (con tono de ‘no dijiste eso que escuché, quiero haber escuchado mal’ y como riéndose de un amigo que tiene poco sentido del humor): ahhhh pero la re con#·”% de tu hermana. No me podés haber dicho eso. Me estás jodiendo. Sos un pelotudo…
Y ahí vi la muerte de frente, vestida de estudiante de sociales, armada con palos arrancados del marco de la puerta —del baño del segundo piso, repleto de inodoros tapados de toallitas femeninas usadas—, y pensé “llegó mi hora. Mamá, te amo, cuidá a Simón”.

Mientras emitía desaforada mis blasfemias, comencé a recular, disimuladamente, apuntando mis anchas caderas a la puerta de salida, pensando “si Marx supiera que la revolución se hacía cerrando la biblioteca pero cobrando el cafecito y las medialunas, la de años de análisis, estudio y lectura que se hubiera ahorrado”.
Corrí por la calle, esperando llegar a casa, para mandarle un mail a Trotsky y a Lenin contándoles por dónde era que sí pasaba “la Revolución permanente y existosa”. En esa tarea me encuentro ahora.

26 sept. 2010

Mujeres y desaciertos

No sé si hay algo más deleznable para una feminista devenida en ultra feminista como yo, que cruzarme con alguna dama, más testaruda que caballo ciego, que siente agredido (o acosado o molestado o incomodado o lo que sea) al chabón con el que sale (o gusta o desea o admira o ama o lo que sea).

Un ejemplo de esto pueden ser esas damas que al sospecharse engañadas empiezan a atormentar a las ex novias de su pareja para “pedirles que dejen de molestar a su novio porque ella sabe que él la ama y que las demás quieren meterse en el medio” (como si el hecho de amedrentar a las ex, dejara de lado el detalle menor y prescindible de que el caballero puede seguir su búsqueda en los restantes 114 lugares que frecuenta).
Otro ejemplo (ando muy dadivosa con la argumentación, no se puede quejar) lo conforman las damas que cuando "tienen una relación" con algún caballero, lo comentan incansablemente en todos los ámbitos de su vida, argumentando que es la mejor forma de evitar "malos entendidos o que alguna de sus conocidas quiera seducirlo" (como si el hecho de lograr que las 30 mujeres que te rodean lo sepan, hiciera que no tengas riesgos de que te engañe con las demás 30 millones que viven en el Planeta Tierra).
Pero el caso que nos convoca hoy es de otra índole. Resulta que estaba paseando por un blog amigo, cuyo propietario es un colegablogger con quien establecí una especie de complicidad desde el chiste y la burla.
Firmo como siempre, con mi comentario ácido (más ácido cada día, dependiendo de las condiciones de existencia cotidianas a las que me somete esta vida).
A continuación postea ella, “la dama ofendida” defendiendo a capa y espada el orgullo de su hombre…
Ella que no soporta que otra mujer pueda ver fisuras dignas de bromas en esa gran estructura que ella ve perfecta…
Ella que cree que si no mea al hombre cual perro, entonces va a quedar mal…
Ella que sospecha que la única forma de lucirse es quedar como una pelotuda…
Ella busca hacer una conexión con el susodicho, desde el hecho de “ofenderme a mí”. Una situación que se me presenta bastante ridícula, tan ridícula como tener que leerla quejarse por un chiste que no entendió de una situación que no entendió...
Ella que debería ser amiga de las estudiantes de medicina del post anterior...

Compañeras mujeres, hago un llamado a todas ustedes para reclamarles, con jerarquía constitucional, a riesgo de ser todas empaladas en la plaza pública el día que hagamos la revolución: son cientos de años de machismo efervescente, muchas décadas que confirman que hemos hecho las cosas mal, dejen de actuar como idiotas, no hacen más que desprestigiarnos.

Recuerden que “el mundo femenino se divide en dos: las mujeres que siguen actuando felizmente dentro de la lógica machista y las que nos vamos a organizar para matarlas en cualquier momento” (López, 2007).
Amén y Harén

21 sept. 2010

La (casi) primera vez de Simón


Simón tuvo sexo.

Lo cual naturalmente no sería un problema, sino un suceso digno de festejos... Pero claro está que, como es un perro problemático, hijo de una madre humana soltera problemática, se apareó con un perro macho. Can cuyo dueño es claramente un macho problemático y me quiso cagar a trompadas.

En el medio de la pelea, me rompieron el termo, patearon el mate y me quemé la pierna con agua caliente. Intervino una señora mayor vestida con ropa de verano en pleno domingo ventoso (esa damas me dan mucho miedo) y un viejito conocido popularmente como "el Menguele de los canes". Sugiriendo que los “perros putos deberían ser castrados”.

Contesté “Simón está castrado de nacimiento… es eunuco congénito. Pero aprenda algo de esto, por más que capemos un problema, el problema sigue estando”. Apelé al sentido del humor de los interactuantes... Sentido evidentemente desaparecido, al igual que el sentido común y el sentido racional.

Es preciso aclarar que NO es que Simón —con sus feroces dientes (de cachorro) y su enorme corporeidad (de menos de 7 kilos)— haya obligado al otro perro (un gigante mantonegro) y se haya abusado de él. Ambos estaban disfrutando del intercambio y de la sensualidad, eran muy felices. Eran dos perros gays felices y yo una madre muy feliz de un perro muy gay muy feliz.

Como siempre que abunda la alegría, todo fue abruptamente suspendido por un ataque que el salvaje hombre arremetió contra mi perro: patada, desmonte, rotura de termos, gritos, locura, hombre zamarreando a Magui, Magui agrediendo a hombre, Simón triste, perro pasivo triste.

Quiero ser clara en esto:

Que ustedes no tengan sexo, vaya y pase…

Que yo no tenga sexo, vaya y pase…

Pero que le corten el acto a Simón, siendo arrojado violentamente, sólo porque practica la sodomía con otros agentes que se prestan voluntariamente, Eso sí que es malo, es muy muy malo.

Homofóbicas y Homófobos perrunos… ¿a dónde mierda se está yendo la sociedad?

13 sept. 2010

Sin códigos y sin cintura

No sé qué habla peor de mi:

si haber fingido estar embarazada para no esperar 3 hs en la cola de Movistar
o que, efectivamente, me lo hayan creído

Moraleja: Si vas a "dejarte seducir" que sea tanto por los dulces como por los corruptos malos hábitos... "gorda tránfuga o muerte"

6 sept. 2010

Sobre por qué algunos asesinatos NO deberían ser penados por la ley

Las dos jóvenes salían de la “sacrosanta y socialmente magnificada” Facultad de Medicina (UBA)… ellas muy contentas porque habían salido de la “conferencia de socio de salud” (si, por lo general abrevian sociología, porque cuánto más hablan mayores probabilidades tienen de expresarse para el orto).

Es entonces cuando una de ellas -vestidita con el ambo celeste clásico de cualquier ñoño estudiante de medicina- dice de repente

1: Tipo que flashee mal, porque fijate, o sea, onda que por fin algún chaboncito se digna a decir lo que vengo pensando hace mil en las guardias.

2: Si boluda, de onda, tipo que es increíble que por fin hayamos hablado de Karl Marx, como que, no sé, tipo, de onda, me re sorprende que el flaquito haya descubierto eso.

1: Si, obvio… Re da…onda, me quedé re sorpendida mal, porque el tipo habla de la superioridad de las razas

2: Obvio, por fin alguno de estos filósofos sirve para algo, ahora entendemos por qué los negros se enferman tanto.

1: Sí boluda, o sea, flasheé, con eso de la supervivencia del más apto y bueno, nada, tipo, entender por qué nosotras estamos estudiando acá y después otros tipo, no sé, se dedican a basureros o eso… onda, tipo… “marxismo y superioridad de las razas”.

2: Sí, tal cual… morí boluda… qué bueno q vinimos a esta charla, pensé que era una mierda, pero onda… no sé… me quedó re claro, tipo… nada.

Ellas... próximas a atenderte a vos, a mi, a él, a ellas y a nosotras.

Ellas... portadoras de “status socioeconómico, cultural, intelectual”.

Ellas... “sus hijas las’dottoras”.

Ellas... confundieron a Karl Marx con Herbert Spencer.

No obstante eso,

Ellas... decidieron pregonar su ignorancia, argumentando que el teorema del “darwinismo social” y la teoría de la superioridad de una “raza por sobre otra” explican las cosas de la vida cotidiana.

Que a la lista de “personas a cargarse cuando hagamos la revolución” alguien agregue a esta gente, por favor.