8 ago. 2010

Desenmascarando Grandes (e innecesarias y no piadosas) Mentiras. Segunda Parte

En esta tarea dificultosa que he emprendido, quisiera recomendarle a este conjunto de seres vivos que eviten recurrir a las absurdas patrañas como método de distanciamiento.

Es claro que si aman a alguien no lo dejan. A la inversa, es claro que si dejan a alguien es porque no lo aman.

Tengan el buen tino de cuando van a dejar a una novia, en vez de decirle

  • “Yo te adoro, sos una gran mujer, pero quiero estar solo. No, no llores que me ponés mal, yo no quería que esto termine así”, pronunciar el siguiente acertado dardo al corazón “mirá, la verdad es que yo quiero estar solo de vos, y acompañado por otra u otras y si te adorara no te estaría dejando, dejá de llorar pelotuda que me dan ganas de cagarte a patadas. Yo sabía que tenía que dejarte por mail, para evitarme esta escena patética”.

  • “Tomémonos un tiempo, a ver si en la distancia nos extrañamos, para revalorizar nuestra relación”, prueben con la inmunda verdad y digan “tomémonos un tiempo, no menor a 5 o 6 quinquenios y medio. Me voy a asegurar de alejarme lo suficiente para que a la distancia, si me extrañás, no me encuentres”.

  • “Pero no tiene nada que ver con vos, soy yo, que estoy así como que nada me conforma, yo sé que te quiero, pero estoy confundido, vos querés una relación más seria”, sostengan la idea verídica de “el que perdió el interés soy yo, me molesta q me quieras y que estés cerca mío… es como que no me conformás por acción u omisión, y si bien te quiero (tanto como quiero al potus y a las dos tazas con elefantes pintaditos que me regalaron) estoy confundido, vos querés una relación muy seria conmigo y yo la quiero con una compañera de trabajo y mmmm no creo que te gusten los tríos… o si mi amor?”.

Sin desconocer las consecuencias demoledoras que esta clase de verdades puede desatar en la gentesexofemenino, quisiera repetir e insistir en mi pedido de que digan la verdad. Todo sea por la salud mental y la capacidad de tolerancia al desamor que tengan nuestras mujeres. Y todo sea por tener que dejar de abofetear a algunas amigas, cuando ilusas y crédulas, esperan “un tiempo” creyendo que será menor a 30 años, se enternecen pensando que “ellos sufrieron cuando las vieron llorar” y descansan en la idea de que él estaba muy enamorado de ella y entonces le tuvo miedo al romance serio.

Este fue un servicio de la Asociación Pare de Mentir, que en vez de facilitarnos, nos complica las cosas.