6 jun. 2010

Psicoterapeuticamente quejosa

A riesgo de acabar confirmando que este blog se ha convertido en un patético compendio de quejas quiero sostener y reafirmar mi idea:

"Existen dos cosas profunda y radicalmente aborrecibles dentro de una sesión psicológica ( puede extenderse a una reunión laboral/amistosa/etc)"*

1. El discurso conciliador**
Ese balbuceo que no conduce a nada y que presuponen “ayudará a calmar los ánimos”.
Ese amontonamiento molesto de palabras que se hacen eternas, sobre todo cuando se los combina con un tono de voz apaciguador.
Párrafos completos de adjetivos que tratan de ser simpáticos y poco arriesgados con el fin de no dañar psicológicamente a nadie, incluso aquellos que merecen ser dañados.
Esa actitud tibia y poco arriesgada de no tomar partido ni postura por nada, de modo de sacar provecho tanto si se hunde el barco, como si queda a flote.
NO! si se es malo se es malo, si se es jodido se es jodido y si sos boludo, sos boludo. No hay buenos que justo te cagaron pero de buena onda. No me vengas a justificar cualquier cosa, por favor te lo pido.

2. Los comentarios que buscan hacer quedar al orador como interesante/inteligente**
“… mmmm… podés verlo así, o sencillamente descubrir que sos vos la que está proyectando plenamente la sensación de redescubrirte en eso que me relatás”
¿Qué? No agarré una… y el hecho de que me hablés en difícil me demuestra nada más que no sabés que decirme.
NO! no quedás como re pillo cuando decís cosas de ese estilo. Mucho menos cuando las combinás con un “no sé, digo lo que se me viene a la mente”, fingiendo que esa idea rebuscada la dijiste en bruto, genuinamente.
“Igual, tomalo como un consejo, nada más… porque cuando uno está adentro ve las cosas confusas, desde afuera es más claro”, si me estas dando la verdad revelada, por lo menos tené la gentileza de hacerme el comentario de forma tal que pueda entenderlo.
* A mis amigos los perseguidos, este mensaje: "Antes de que me lo preguntes, este post no tiene NADA que ver con vos"
**Ambas dos se replican en mi psicoterapeuta una vez por semana (y justo cuando estoy yo en sesión).