2 feb. 2010

Tiempo de cambios, cierres y de cambio de cierres.

DICIEMBRE
A esa altura del año, la gente se pone especialmente rara, los locales se ponen especialmente llenos, el transporte de larga distancia se pone especialmente caro, las dedicatorias se ponen especialmente cursis, los porteños se ponen especialmente consumistas, las vidrieras se ponen especialmente verderojizas y quien escribe se pone especialmente indeseable, tediosa y malhumorada (con un toque de ordinaries plasmada en malas palabras, sumamente notable).

-“En diciembre, todo se pone más difícil”- dice Laura
De todos modos, seamos optimistas. Si vamos a los lugares adecuados, tendremos la suerte de ver:
Un sonriente Papá Noel, lleno de besos para dar y de abrazos, ansioso por quitarse fotos con niños. Que no es más que un pobre latino proletario, sudándose la vida por querer ser un gordo barbudo yankee, que brega por el capitalismo masivo y las relaciones sociales de explotación, rodeado de niños “pobres que tienen hambre” y “niños ricos que tienen caprichos” (Perdone Don Saúl, le cambié la frase)
Un conjunto de programas masivos, que refrescan la memoria de sus audiencias, para evitar que se olviden de tan valioso material, regalado a lo largo del año. Programaciones altamente desagradables, que se logran robando capítulos, con el recurso ladri de hacer una “compilación” de todos los momentos de año, que consideran “especiales” y que, en realidad, son altamente pedorros.
Una gran cantidad de sustancias comestibles sensacionalmente exquisitas e impactantes. Delicatesen engordantes e hipercalóricas, dignas de países nórdicos poblados de gente delgada y rica, que pasa por un crudo invierno.

ENERO
Como si todo esto no fuera suficiente, detrás de toda esta maraña de ansiables situaciones, viene enero, un mes de mierda si los hay…
Donde la gente que tiene plata se va de vacaciones y la que no tiene plata se queda mirando como un idiota la TV, que nos muestra toda la vida glamourosa de los que si tuvieron plata para irse y no tiene tapujos para pasear sus cuerpos esbeltos por la tv, en microtanga de tul transparente.
Donde se te arruina cuanto festejo organices. Cumplir los años en este mes es jugar al malabarista. Nunca sabés si van a venir 56 invitados a la fiesta, 12 o ninguno, porque se fueron todos a la costa y no te invitaron, porque no estabas a pleno, para lucir la tanga adecuada, para que canal 26, TN y Crónica, te filmen flameando el trasero.
Donde los gimnasios ponen el pase libre a 40 pesos, y por esa módica suma, tenés gym y sauna, que es lo mismo, en el mismo lugar.

Diciembre y enero, meses en los que osé inmolarme, en un brutal acto de sincericidio, que detallaré en próximos post, cuando pueda recuperarme del shock generado a causa de dicho acto de salvajismo premeditado. Nunca, pero nunca, de los nunca rotundos y determinantes, intenten hacerlo en sus casas. Es malo para la salud, la autoestima y el respeto por uno mismo.