23 feb. 2010

San Valentín: imbécil, clavate una flecha en el ojo, forro

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Hay una sola clase de indignación, pero tres niveles de la misma. A saber:
Indignación leve: suele generar estados de rabia mínima, que genera ambientes propicios para hacer chistes ácidos y reírse de cosas muy poco trágicas.
Indignación intermedia: genera una fuerza que propulsa la mayoría de los post de este blog. Permite dar rienda suelta al desbocado deseo de reírse de cosas que no deberían causar gracia; las manos, junto con el teclado, se transforman en elementos que vehiculizan comentarios de humor negro, sarcástico, que transforman en risa una energía que podría, tranquilamente, hacernos llorar.
Indignación “in exceso”: la irritación es tal que se produce en mi cuerpo una paralizadora fuerza de shock, que no me permite escribir ni decir nada gracioso. El arrebato de violencia se transforma en una seguidilla de palabras sin sentido que no transfieren ni el más mínimo significado que quisiera darles: CLARAMENTE, ESTE POST, SE HALLA EN ESTE NIVEL. Por lo que, sobra decir, este será un corto pero muy iracundo post.
Dígale no al enano con pañales que anda con el arco en la mano.

Dígale no al enfermizo hábito de festejar este día como si realmente significara algo significante (si, redunda, ya lo sé). La existencia misma de este angelito deformado y de este festejo, demuestran que si dios existe, de seguro es un viejo cínico malvado que disfruta creando aberraciones para que la gente (especialmente de sexo femenino) “en edad de merecer” sufra atroces dolores de alma y angustia en el planeta Tierra.

Dígale no a esos idiotas que pululan el 14 de febrero, cargando grandes ramos de flores y grandes cajas de bombones que serán canjeadas por un dispositivo de reclamos, que se activará en el momento mismo en el que el caballero vuelve a la normalidad (tras un día de jugar a ser buen novio).

Dígale no al clásico amigo salame, que cuando lo invitás: “che comemos algo hoy?”, te responde “no, hoy no puedo, es el día de los enamorados, salgo con XXXX a XXXX (algún lugar que estará lleno de gente que habla otro idioma: el idioma del amor”, idioma estúpido lleno de palabras rimbombantes que no significan una mierda).

Dígale no a todo aquello que determine que el amor existe y que se festeja un día, y que si tenés con quien festejarlo ese día que ellos determinaron, entonces tu vida es exitosa y sos mejor que cualquiera de tus amigas, que andarán cabizbajas y meditabundas, todo un día, lamentándose de vivir en un mundo que destina 1 día a festejar el amor de pareja… olvidándose que la mitad de sus habitantes, pasarán el 14 de febrero con su/sus perro/s y olvidándose de las diversas formas de vivir el amor, de las mil variantes de pareja y de otro gran conjunto de sentimientos que quizás son más festejables que este.

2 feb. 2010

Tiempo de cambios, cierres y de cambio de cierres.

DICIEMBRE
A esa altura del año, la gente se pone especialmente rara, los locales se ponen especialmente llenos, el transporte de larga distancia se pone especialmente caro, las dedicatorias se ponen especialmente cursis, los porteños se ponen especialmente consumistas, las vidrieras se ponen especialmente verderojizas y quien escribe se pone especialmente indeseable, tediosa y malhumorada (con un toque de ordinaries plasmada en malas palabras, sumamente notable).

-“En diciembre, todo se pone más difícil”- dice Laura
De todos modos, seamos optimistas. Si vamos a los lugares adecuados, tendremos la suerte de ver:
Un sonriente Papá Noel, lleno de besos para dar y de abrazos, ansioso por quitarse fotos con niños. Que no es más que un pobre latino proletario, sudándose la vida por querer ser un gordo barbudo yankee, que brega por el capitalismo masivo y las relaciones sociales de explotación, rodeado de niños “pobres que tienen hambre” y “niños ricos que tienen caprichos” (Perdone Don Saúl, le cambié la frase)
Un conjunto de programas masivos, que refrescan la memoria de sus audiencias, para evitar que se olviden de tan valioso material, regalado a lo largo del año. Programaciones altamente desagradables, que se logran robando capítulos, con el recurso ladri de hacer una “compilación” de todos los momentos de año, que consideran “especiales” y que, en realidad, son altamente pedorros.
Una gran cantidad de sustancias comestibles sensacionalmente exquisitas e impactantes. Delicatesen engordantes e hipercalóricas, dignas de países nórdicos poblados de gente delgada y rica, que pasa por un crudo invierno.

ENERO
Como si todo esto no fuera suficiente, detrás de toda esta maraña de ansiables situaciones, viene enero, un mes de mierda si los hay…
Donde la gente que tiene plata se va de vacaciones y la que no tiene plata se queda mirando como un idiota la TV, que nos muestra toda la vida glamourosa de los que si tuvieron plata para irse y no tiene tapujos para pasear sus cuerpos esbeltos por la tv, en microtanga de tul transparente.
Donde se te arruina cuanto festejo organices. Cumplir los años en este mes es jugar al malabarista. Nunca sabés si van a venir 56 invitados a la fiesta, 12 o ninguno, porque se fueron todos a la costa y no te invitaron, porque no estabas a pleno, para lucir la tanga adecuada, para que canal 26, TN y Crónica, te filmen flameando el trasero.
Donde los gimnasios ponen el pase libre a 40 pesos, y por esa módica suma, tenés gym y sauna, que es lo mismo, en el mismo lugar.

Diciembre y enero, meses en los que osé inmolarme, en un brutal acto de sincericidio, que detallaré en próximos post, cuando pueda recuperarme del shock generado a causa de dicho acto de salvajismo premeditado. Nunca, pero nunca, de los nunca rotundos y determinantes, intenten hacerlo en sus casas. Es malo para la salud, la autoestima y el respeto por uno mismo.