11 may. 2009

Pasajera en tránsito perpetuo (1º Parte)

Algunos viajes son emprendidos con furor y energía, otros simplemente con cansancio y tranquilidad y otros con desgano, malhumor y pesimismo. El tercero es uno de estos: Asunción - Retiro sin escalas, ni limpieza...
(Los invito a Ver post espejo de la amiga Laura)
Si bien la intención inicial era la de descansar —tras tres días de una agotadora permanencia en Asunción, asistiendo a un Taller que me consumió mas de 13 horas por día—, dicho objetivo se vio socavado violentamente por una seguidilla de sucesos bizarros terribles odiosos que incluyeron:
La familia Conejín: desconsiderada y amontonada
- Conformada por 5 personas viajando en 2 asientos. A saber: mamá con bebé encima, papá con niña de 4 encima y un púber de 12 años que según nos informaron estaba doblado en dos, cual remera recién planchada, encastrado debajo de los asientos y que salía cada 2 o 3 horas para respirar y despegar su tórax de sus cuadriceps.
- El bebé recién mencionado estaba con un cuadro de gripe (por la inmensidad de sus mucosidades no era la gripe porcina, era otra, de seguro generada por algún otro animal gigante, tusivo y mucolítico como el mamut, un elefante o un ornitorrinco gigante) que lo caracterizaba con (1) llorar cada 4 minutos 56 segundos. (2) Hacerse caca cada 3 horas y media. (3) Vomitar cada 7 horas y (4) Toser con un olor a moco indeseado 4 o 5 veces cada 15 min.
- Los pañales de dicho bebé, así como los papeles que utilizaban para limpiar moco, caca, vómito eran dejados sistemáticamente debajo de un asiento (no el que estaba doblado y guardado prolijamente el hijo mayor, sino el otro) que estaba directamente delante de mi compañera de viaje Laura.
A VER CHICOS si ahondamos un poco en las artes de la higiene, la salud reproductiva y el respeto a los demás viajeros
La familia “mi tío es un abuelo que le digo señor y tiene onda con mi madre”: autora del best seller “Mil formas de ser la segunda familia mas odiada en un viaje de 19 hs.”
- Conformada por 3 personas sentadas en 2 asientos. Una joven, su hija de 3 años y un señor mayor de 60. A saber: la madre, la hija y el amante (a quien la niña va a llamar indistint y confusamente “abuelo”, “tío” y “señor” —confirmando que era el novio de su madre—).
- La niña gritaba, motivada por una histeria insoportable de su madre, cada vez que alguien se movía, reconfirmando mi teoría de lo necesario de un golpe correctivo en los niños.
- Estaba sentada en el piso de ambos asientos, con una almohada en la cabeza, y de a ratos jugaba a la malabarista por encima del cuerpo de su madre, quien gritaba desaforadamente.
- Si "mamá" o "abuelo" iban al baño era mas tortuoso para el resto del colectivo que los pañales del bebé Conejín arrojados debajo del asiento: Los alaridos desesperados de la niña sonaban sin piedad ni inhibiciones.
- Este grupo tan ameno cargaba con 4 bolsos llenos de comida tal como: chizitos, mani, chipa, chipa zoo, chipa guazu, sopa paraguaya, pan, milanesas, galletitas dulces y saladas —reitero: todo eso en dos asientos con 3 personas sentadas en ellos—
- Al subir al colectivo, el señor cuyo vínculo familia es dudoso, mira a mi entrañable compañera de viajes y le dice “No suban con sus bolsos, el colectivo esta lleno, somos muchos”
Y CLARO QUE SOMOS MUCHOS, si meten de a DOS personas por cada UN lugar y calculan un almuerzo para el regimiento de la cuarta flota china es evidente que somos muchos… Señor, eso es autocrítica! No se la diga a mi amiga!