4 abr. 2009

La caída del Último MoikanBlog

Era inmutable. Nada lo inquietaba, ni lo exaltaba. Parecía que no había manera de afectarlo: ni la suba del dólar en Argentina, ni la crisis mundial, ni las quejas de China sobre la moneda internacional, ni las increíbles estrategias K para seguir recibiendo jugosas y abundantes sumas de dinero, ni el dengue, ni Maradona vs. Riquelme, ni Maradona vs. Todos los anti Maradonianos, ni los muertos por la ruta de la efedrina, ni una-dos mudanza-s enloquecedora-s, ni las peleas con la administradora del edificio, ni Macri dirigiendo la ciudad de Buenos Aires, ni Pueyrredón doble mano, ni la inflación económica nacional, ni las mentiras del INDEC.
Nada, absolutamente nada parecía influir el desarrollo de este blog. Ni Simón comiéndose libros, ni jóvenes hablando estupideces en las plazas, ni la asociación de nutricionistas dando órdenes alimenticias funestas, ni las grandes contradicciones de la vida, ni la RAE y sus insistentes intentos de desprestigiar al sexo femenino, ni los relojes rotos o andando por lapsos cortos de tiempo, ni los años nuevos ni los años viejos, ni los tiranos sentimentalistas, ni los malos entendidos ni los malos entendedores, ni los sueños mas alocados, ni las conversaciones en los colectivos, nada podía sacudir a este blog que parecía reírse de todo sin tapujos.
Mi querido y admirado —y tantas veces citado en este espacio— filósofo contemporáneo pampeano usted sí nos dio en el Aquiles: Había tan pocas maneras de sacudir este webespacio y usted encontró una.
Y le aclaro que hay algunas cosas con las que nunca estaré de acuerdo; una de ellas es con su viaje imprevisto.