30 abr. 2009

Un cerdo muere de dengue, picado por un pollo —que padecía gripe y HPV—

¿Cuándo la gente se moría de cólera, la fiebre amarilla estaba en “pido gancho, no me engancho” y se había ido de vacaciones?
¿Ahora que hay influenza porcina, la gripe aviar ya no existe?
¿Con el boom del dengue, la gente dejó de infartarse?
¿No era —como dijo Araceli Gonzáles: gran conocedora de las ciencias medicinales— que el HPV causaba cáncer y esa era una de las mil plagas de Egipto?
Hace menos de dos años atrás morían dos argentinos por día en accidentes de auto. Ahora, todos los afortunados que no conformaban ese número, ¿estarán escupiendo sus pulmones por una gripe de los chanchos que genera una cosa parecida a lo que, en realidad similar a, pero en el fondo símil neumonía, de la cual no sabemos nada —excepto que es mas mala que Hitler—?
¿La contaminación no era el mal mas grande, puesto que la gente respiraba humo y bebía ácido? ¿Cuándo fue que todo esto dejó de ser importante?

Algunos personajes hablando estupideces despiertan en mí un gran desconcierto.
Chicos, que en menos de dos años hayamos pasado por 600 “pandemias fin mundísticas” no sé si habla de que ustedes están muy al pedo, de que la gente está completamente paranoica, o de que todo es parte de una conspiración internacional para enloquecernos a todos —y olvidemos los deseos de matar a los políticos corruptos—
Eso si, recuerden:
Cerremos las ventanas para que no entre el dengue, ni el humo.
Abramos las ventanas para que se ventile y no nos contagiemos gripo porcina y no criemos pollos para no agarrarnos la aviar. Si les damos agua, que sea mineral, la otra es ácida, hace mal (no sabemos a qué, pero hace mal)
Vaciemos los cacharros para que no se reproduzcan un mosquito —que tiene las patas ralladas cual presidiario de la edad media—,
- compremos repelente para ahuyentar al mosquito,
- pongamos pastillas y espirales para eliminar al mosquito,
- fumiguemos para matar al mosquito,
- hagamos remedios caseros —que van desde tirar café en el piso, matar a la suegra cortarla en pedazos y regalarla en los canteros del patio o armar una masa pegajosa que ejerza un efecto atractivo para el insecto— para erradicar al mosquito.
- Hagamos la danza de la lluvia invernal para que la temperatura baje a menos de 1 grados bajo cero y el mosquito no despierte su deseo de aparearse libertinamente
· Lavémonos las manos, pero con agua mineral —ya les expliqué lo de la lluvia ácida en el agua potable—
· En tiempos de epidemia, no se junte con sus amigos, por que pueden contagiarlo. Pero no se aleje demasiado, si usted se descompensa alguien tendrá que arrastrarlo al hospital.
· No tome ni aspirina, ni aspirineta —que supuestamente eran buenas para prevenir los infartos que, hasta hace 10 meses, eran lo mas peligroso que afectaba a la población humana— por que aunque parezcan indefensas, son íntimas amigas del mosquito “no se cuanto aegyptis”. Según se comenta, toman mate juntos para tratar de conquistar el mundo —en complot con los robots de Matrix y con Pinki y Cerebro—

Si maneja, no coma. Si come, no beba. Si bebe, no lea este blog. Si lee este blog, cuídese de los mosquitos. Si se cuida de los mosquitos, use barbijo. Si usa barbijo, lávelo a menudo. Si lo lava a menudo, cuide el agua y vacíe los baldes. Si vacía los baldes, enjuáguese las manos. Si se enjuaga las manos, enjuáguese el cerebro: SE LO HAN LAVADO (y bastante mal, por cierto).

4 abr. 2009

La caída del Último MoikanBlog

Era inmutable. Nada lo inquietaba, ni lo exaltaba. Parecía que no había manera de afectarlo: ni la suba del dólar en Argentina, ni la crisis mundial, ni las quejas de China sobre la moneda internacional, ni las increíbles estrategias K para seguir recibiendo jugosas y abundantes sumas de dinero, ni el dengue, ni Maradona vs. Riquelme, ni Maradona vs. Todos los anti Maradonianos, ni los muertos por la ruta de la efedrina, ni una-dos mudanza-s enloquecedora-s, ni las peleas con la administradora del edificio, ni Macri dirigiendo la ciudad de Buenos Aires, ni Pueyrredón doble mano, ni la inflación económica nacional, ni las mentiras del INDEC.
Nada, absolutamente nada parecía influir el desarrollo de este blog. Ni Simón comiéndose libros, ni jóvenes hablando estupideces en las plazas, ni la asociación de nutricionistas dando órdenes alimenticias funestas, ni las grandes contradicciones de la vida, ni la RAE y sus insistentes intentos de desprestigiar al sexo femenino, ni los relojes rotos o andando por lapsos cortos de tiempo, ni los años nuevos ni los años viejos, ni los tiranos sentimentalistas, ni los malos entendidos ni los malos entendedores, ni los sueños mas alocados, ni las conversaciones en los colectivos, nada podía sacudir a este blog que parecía reírse de todo sin tapujos.
Mi querido y admirado —y tantas veces citado en este espacio— filósofo contemporáneo pampeano usted sí nos dio en el Aquiles: Había tan pocas maneras de sacudir este webespacio y usted encontró una.
Y le aclaro que hay algunas cosas con las que nunca estaré de acuerdo; una de ellas es con su viaje imprevisto.