17 oct. 2008

Primer -y espero último- Post de Ira Feminista

Un breve diálogo escuchado en la calle, por azar; una muestra representativa aleatoria, que confirma lo elegantemente superficiales, ridículos y vacíos que pueden llegar a ser los individuos del universo masculino, precisando el objeto de estudio en los que se encuentran entre los 20 y los 140 años.

Situación: Parque las Heras. 5 PM. Concilio de “grupo de machos” de aproximadamente 25 años.
Sujetos Parlantes: A, B y C.
A: No, no sé si agarrármela o no. Por que tiene una marca en el cuello, como una cicatriz, que me da asco.
B: Boludo, dale. Si te has comido cada cosa ¿Te acordás la de Villa Gessel? Encima se te había enamorado la gorda y te mandaba mensajitos (risas).
C (refiriéndose a B): Vos no podés decir nada. Tu novia es horrible. Encima ni hablar puede ¡Qué loca aburrida! Siempre hablando de la “facultad”, “la universidad”. Cómo si a alguien le importara eso! (consentimiento grupal).
A (refiriéndose a B): Tenés razón. Me la agarro, total no la quiero para nada serio. No me pongo de novio con una mina así ni en pedo.
B: Por que es muy histérica?
A: No boludo, por la marca. ¿No le viste la cicatriz del cuello? Tiene mas luchas que Monzón.

Reflexiones:
Primero, “agarrar”; usted agarra un vaso, un palo, una silla, un mate. Usted no agarra a una mujer, si se quiere referir a otro verbo, use el verbo al cual se refiere. Una no puede ser adivina. Demasiado tengo con haberme inmolado escuchándolos para tener algo que postear, como para que además me exijan que adivine que su “agarrármela” incluye verbos que van desde lo mas inocente a lo mas pornográfico.
Segundo, La gorda de Villa Gessel lo persiguió, por que el señor B debe haberle dicho —entre otras cosas— que era: la mejor mujer que conoció en su vida, la mas copada, la mas linda, la mas sincera, que era especial, que tenía un no se qué, que que se yo. Si usted convence a una chica de todo eso, con el único fin de poder llevársela a la cama, es un problema suyo. Hágame caso, la próxima vez apele a la verdad:
“Usted me parece fea y mis amigos dicen que es la gorda mas desagradable de Villa Gessel; pero ¿no querría venirse conmigo al hotel?”.
Después de mostrar su verdadero “yo”, la dama no le escribirá. PD: agradezca que no le de vuelta la cara de una piña-
Tercero, estimadísimo C, definitivamente a un grupo de… (Rellenar a voluntad con el adjetivo que crea pertinente) como ustedes no le interesa nada de lo que la “mal electora de novios” —novia de B— pueda opinar.
Cuarto, los que están teniendo esta charla son ustedes, pero ¿la que puede ser potencialmente histérica es la chica que tiene la marca en el cuello, de la cual han afirmado sentir asco? Un poco mas de autocrítica compañeros.
Quinto, Si te asusta la cicatriz del cuello de la chica, te invito cordialmente a ver las de mi pierna, y vas a ver lo que es tener muchas luchas, a vos te digo Monzón’s fan.


Moraleja: No escuche conversaciones en espacios públicos, por que cuando sean un desenvolvimiento de ridiculez masculina, no tendrá posibilidad de interrumpir las mismas y se volverá a su casa con una ira irremediable.