14 oct. 2008

Máximas mínimas para una vida saludable (1ª Parte)

Todos tenemos —o al menos los “todos” que integran mi sensacional mundo cotidiano— esos minutos de gloria, en los que soltamos casi desinteresadamente grandes frases. Frases que —como saben quienes me conocen y han frecuentado mi casa— durante años han empapelado mi ropero, dibujándose a mano sobre un afiche, debajo del título “Bolufrases, la leyenda continúa”.
Es momento de inmortalizar dichas máximas, aunque de algunas no me acuerdo cuando fueron, ni inspiradas en quién ni bajo efectos de cuál alucinógeno.
MÁXIMAS: la selección selecta (hoy tengo ganas de ser redundante, ¿acaso nunca les paso?).

- Es un placer contar contigo cuando me necesitás

- Sólo pide perdón quien quiere dañar dos veces a una misma persona

- Los novios de las gordas siempre miran a las flacas con cara de deseo y perversión sexual

- Me da la misma bola que le da un ternero a su madre luego de haber sido destetado

- Mentirme a mi es como alabar a Lucifer en una Iglesia

- Yo extraño lo que era, pero no muchos de los que eran cuando esto era lo que era

- La vida es una colina y vos vas en picada

- La vejez me persigue y los años no me dejan alejarme de ella. Me encuentro en la paradoja de la edad

- Algunos andan por la vida con los vidrios polarizados

- Nunca es momento propicio para que tu novio te cambie por otra, pero definitivamente lo hará en el momento menos propicio de todos

- Una vez es culpa del otro, dos veces es culpa de uno

- Es hora de considerar que si Dios existe, de seguro no le agradas

Agradecemos a Soledad Baez, Sofía César, Natalia Dos Santos, Cacho López, Magui López y Verónica Ludueña, por la creación de estas frases. Aunque podría decirse que son de creación colectiva.
¡Gracias por tanta inspiración!