30 nov. 2016

Sos la derecha, hermano

El debate sobre el género y el patriarcado (o machismo) dentro de los espacios en los que me muevo ha estado frenado por cierta “izquierda” a la que le parece que el feminismo sólo está para dividir la clase trabajadora, y que la verdadera revolución será feminista o no será.
En esta misma línea sancionan negativamente las propuestas de aumentar el cupo de mujeres en los parlamentos (porque no quieren “más mujeres de derecha” allí, parece que con los varones de derecha se sienten satisfechos), las iniciativas para lograr paridades salariales por género o las movilizaciones por reivindicaciones de género, porque “sólo dividen la lucha popular”.
He visto publicaciones de amigas mujeres (es personal, creo que el antifeminismo de las mujeres me afecta más de cerca) sobre lo malo que es el feminismo que no es clasista. Lo plantean de una manera tan tajante que se deduce ciertamente que les parece peor el feminismo no clasista que el machismo no clasista.
Hoy a la tarde, alrededor de las 17 horas, salía del médico y frené en la esquina para esperar el semáforo. Tres chicas muy jóvenes, empleadas de Farmacity, fumaban un cigarro y se sacaban fotos en lo que parecía ser su descanso laboral. De pronto aparece un varón -que abre las puertas de los taxis a cambio de monedas- y muy agresivamente se baja los pantalones, les muestra el pito, y les grita “vení, sacale una foto a esta. 100% carne argentina, para que te la lastres y la disfrutes”. Las pibas se pusieron muy nerviosas, arrojaron los puchos y entraron corriendo al trabajo de nuevo. Qué paradójico que el patriarcado haya hecho que el lugar de trabajo, de explotación y de generación de plusvalía fuera un lugar más seguro que la calle para estas mujeres, ¿no?
Intervine a los gritos, defendiendo a las chicas, y el varón me dijo “vos hablá, dale, que vas a terminar mal”.
El ataque machista, la agresión sexual y la amenaza a la mujer que intentó romper el círculo. Un clásico, las mujeres lo sabemos. Todos lo sabemos. Ningún varón intervino, de hecho muchos se rieron.
Al regresar, le comenté esto a un amigo (no lo menciono pero él sabe quién es) que es parte de estos grupos de izquierda que tienen tan baja estima por el feminismo, y me dijo lo que varios de los auto-proclamados (y auto-proclamadas) de izquierda hubieran dicho. “Pobre tipo, andá a saber qué se le cruzó para hacer eso… está en una condición laboral muy precaria y bueno, son contextos que hay que comprender”. Claro, primero le dio risa. Porque parece que cuando no sos mina esto podría ser gracioso, a pesar de las Brendas, las Lucías, las Guadalupe, y todas las que no llegan a los medios, de esas 1 que cada 30 hs es asesinada.
El problema del patriarcado es un problema serio, tan serio que ha hecho que muchos militantes de izquierda tengan la misma postura statuquista, machista y finalmente proteccionista de la violencia cotidiana, constante, explícita e implícita en contra de las mujeres.
Si negás el dominio patriarcal y tu lugar de beneficios en él, sos la derecha, hermano. No importa cuán de rojo te andés vistiendo.

4 jun. 2016

Ni una menos

Estuve leyendo sobre la piba de 16 años violada por más de 30 tipos en Brasil, hasta vi las fotos que uno de los violadores publicó en Twitter, abriendo la boca al lado de la vagina sangrante de la niña.
Vi cómo los medios “borronearon” la cara del tipo, para “proteger su identidad”, porque siempre hacemos eso, protegemos la identidad de los violentos por medio de los más variados dispositivos (medios de comunicación, escuela, clubes, iglesias, charlas familiares, etc.) mientras hacemos de las violentadas un festín amarillista y abusivo de su integridad y su cuerpo.
No pude ir a la marcha “Ni una menos” de hoy, porque tengo un pie con lesión que se resiste a entender que los tiempos apremian y que es importante marchar contra el patriarcado y por nuestras vidas.
Miré el programa de Fantino que le dedicó nada a la marcha y todo al problema del infarto esquivo de Macri. En un momento presentaron un libro con el peor título conocido “Cerebro, corazón y psicología de la mujer” y los panelistas dijeron jocosos “¿Tienen?” y no hubo sanción aparente. No importaba que se degrade a las mujeres, total… si además de eso también nos pueden matar o cagar a trompadas impunemente.
Todavía hay gente que dice que “no es para tanto” que “estamos exagerando” y que “somos feminazis”. Sobre la ceguera de esos es que actúan los violadores, los femicidas, los abusadores, los acosadores de todo tipo. Sobre su silencio y su complicidad. Los mismos que ejercen los colaboracionistas (esos que sin hacer hacen, pues se jactan y disfrutan y difunden fotos de abusos o de mujeres desnudas sin su consentimiento o de violaciones; viralizan comentarios patriarcales que revictimizan víctimas).
Recordé cuando le pedí a mi mamá que si soy víctima de un femicidio y un tipo me mata, sea ella quien lleve adelante la lucha y recordé que ella aceptó.
Porque de eso se trata siempre, de mujeres que salvan a otras mujeres, de la muerte, de la impunidad o del olvido.




Ya lo habíamos dicho antes por aquí:
Pedile a mamá en su día

18 nov. 2015

En la que quepo, la que me entra o la que no me ahorca

   Desde hace muchos años sólo entro en los locales en los que sé que tendrá ropa en la que entro y mi economía podrá pagarme un atuendo.

   No importa cuánto más linda sea la ropa del de al lado, cuánto más barata, cuán más bellos sean sus materiales, yo siempre tengo que inclinarme al modal, seda fría, algodón, elastano y lycra, jean que sean elastizados (y no por lo sexy que me hacen lucir, sino porque se estiran y me caben).
¿A dónde te compraste esa ropa?”, me preguntan a veces. “A donde no tengan sólo talles que promuevan bulimia y anorexia”, respondo. Porque si hay algo que las gordas (y dije gordas, que no es nada malo, lo peyorativo se lo da la sociedad, no el sustantivo) aprendimos temprano es el humor sobre nuestro cuerpo. “A donde, teniendo ropa que me entre y que no me salga el 40% de mi salario, no me obliguen a vestirme con la ropa que usaba Porcel en la TV”.
   Y esto pasa con las botas, las medias finas, las bombachas, los corpiños, la ropa interior (sexy y no sexy) y demás elementos anexos.
   
   Después empieza el juego de la combinación… que si el pantalón aprieta mucho y hace un rollo de luchador de sumo, entonces hay que ponerse una remera suelta. O a la inversa, si la remera marca demasiado, la posta es clavarte una pollera carpa de circo que no apriete, que cubra la vorágine de sobrepeso que aflora en tus caderas.
   La salida fácil es apelar al vestido de algodón “corte princesa” y las calzas (“porque disimula”, te dice la vendedora… disimula lo que tenés y que debieras esconder, parece, porque es indigno).

   Estos son los rebusques de los que no entramos en esa vara incorruptible de belleza, en sociedades en las que las exigencias estéticas sobre las mujeres son tan amplias que abarcan desde la imposibilidad de encontrar talles para la ropa que querés comprar (la que te permite el capitalismo comprar, es decir la que está dentro del rango de tu posibilidad de consumo) hasta tu marido pagándote la cirugía de las “lolas” o tu novio garpando la cuota del gym porque te “encuentra medio gordita” y “quiere ayudarte”.

   La imposición de la “normalidad” estética especialmente sobre las mujeres (porque sabemos que el hombre encuentra XXXXXL y “si tiene panza” no pasa nada) nos ha llevado a naturalizar estas prácticas; y el tan vergonzante “Si, te muestro la remera de la vidriera, pero mirá que en tu talle no trabajamos nada” da cuenta de ello.
   A esto podemos sumarle la mirada crítica asesina de la amiga en la fiesta, que te dice con la cara (incluso cuando no lo dice en palabras) “qué apretado te queda eso” o “se te marca el rollo”. Y sí, claro, se me marca porque lo tengo.


   Porque el trasfondo de producir mini talles (y mentes) “normalizadores” (y permítanme agregar patologizadores) de los cuerpos de las mujeres es que ENTIENDAS que tu panza está mal, y tu sobrepeso y tu nariz grande y tus ojos marrón-caca, tus caderas están mal, tus tetas grandes (naturales y naturalmente caídas) están mal.

Entonces que se vea lo que existe no está mal porque se ve, sino porque existe.

   Y entonces el verano es difícil y cuando vas a la pileta te querés tapar por todos lados, querés convertirte al islam ortodoxo para cubrir todo tu cuerpo y que nadie escanee impoluto tus marcas corpóreas. Evitar la mirada radar que ejecuta la “violencia estética” tal como fue educado para ejecutar.
   Y entonces, a veces, fingís que no te importa o que no te afecta, e incluso lográs que no lo haga. Pero la cultura de la imposición estética bellocrática sigue montada y más temprano que tarde alguien te da la mirada, te hace el comentario, te grita en la calle, hace el chiste con los amigos, siente asco o compasión, quiere decir algo lindo y en realidad te degrada.

   Nunca falta quien se cree que te ayuda porque “te recomienda una dieta” o “un sistema de pilates que le re-sirvió” justo ese día de ese mes de ese año en el cual vos NO le pediste a nadie que te diga lo mucho que considera que necesitás hacer dieta o ir a sudar pagando a un espacio cerrado.

   Tampoco faltan los tipos que te dicen que “les gustás igual” y con el igual te hacen un guiño oculto que en realidad dice “a pesar de”. Como que te condonan la deuda. Y te dicen “yo nunca te pediría que hagas dieta” como si eso los hiciera exageradamente especiales, como si no fuera algo básico y primordial, como si lo “natural” fuera la expectativa enferma de que una adelgace (o se “embellezca”) para gustarles y si una no lo hace, entonces es “anormal” que se fijen en nosotras y debiéramos considerarlo “extraordinario”.

Entonces, mierda. Eso mismo. Porque al final del día somos muchas las que no cabemos y no entramos y nos ahorca este sistema de mierda que nos obliga y coarta. Porque al final del día la metáfora del talle y de la ropa expresa cómo nos sentimos en general. Y entonces mierda.

6 nov. 2015

No "va a estar buena Buenos Aires" ni llamo a Scioli para la Victoria

No soporto más la amenaza o el chantaje de que todo dejará de existir si NO gana Scioli.
Es una campaña errónea y sobre todo de “golpe bajo”.
No lo puedo soportar más porque presupone

a) que la sociedad es estúpida y pasiva y permitirá que le quiten TODO lo que ha conseguido a lo largo del tiempo;
b) que el kirchnerismo fue un mecenas que nos dotó de “favores” que no son nuestros derechos, sino sus “favores” y que si se van, se los llevan;
c) que las políticas públicas no son políticas de Estado, sino brazos asistencialistas de los gobiernos de turno y que como no se conciben como derechos de la ciudadanía, son eliminables rápidamente, lo cual nos lleva al comportamiento electoral cautivo “si no voto a X o a Y, entonces me quedo sin trabajo [ya nos informaron por la campaña publicitaria gráfica que cuidemos el trabajo porque dios, la patria y el futuro lo demandan], nos quedamos sin los centros de atención oncológica [como el mismo ministro de salud amenazó en twitter], etc.”

No soporto más la sentencia de que si no gana Scioli volvemos a los ’90, como si hubiésemos llegado, pasado y salido de los ’90 de la mano de otros políticos, otros partidos, otra elite económica que ahora ya no están más y si gana Macri los trae desde el más allá y nos arma un gobierno de “los muertos vivos de los ‘90”.
Como si la mayoría de estos candidatos (de los dos bandos y de otros bandos también) no fueran los ’90, no hubieran estado ahí, no hubieran apoyado lo que apoyó la mayoría de la clase política en los ’90.

Este ballotage ya es, en sí mismo, el regreso a los candidatos de los ’90.
No me quieran convencer de que hay que votar a Scioli porque la estructura del kirchnerismo lo va a controlar, cuando la estructura y la líder del kirchnerismo eligió ese candidato, el más noventista que tenían.
Si realmente gana Macri, va a ser una debacle y los que padecemos activamente sus años de “gestión” en la Ciudad de Buenos Aires lo sabemos. Pero por favor, si gana Scioli también lo será. Los dos provienen del mismo monstruo creador… Menem es el padre de esa criatura. Los dos fueron pro-privatizaciones. Los dos simpatizaron con la intervención militar y la dictadura del ’76. Los dos son empresarios millonarios.
Se ha demostrado que el PRO y el FPV cuando se trata de reprimir, privatizar, vetar leyes positivas, destruir los recursos naturales, etc. etc. etc., votan juntos.
Suspendan de una vez la campaña macartista en contra del voto blanco. Que cada quien vote a quien quiera, pero quítenle el velo “republicano, puritano y moralista” a su voto… es un velo que se cae antes de poder ponerlo.

Ya estamos enfrentando los ’90, pero “nosotros los de antes ya no somos los mismos” y el 2001, espero [por nosotros y por nuestros muertos], no pasó en vano.

16 oct. 2015

Pedile a mamá en su día

Le hice prometer a mi mamá que si me mataba un tipo —es decir, si un masculino cualquiera cometía un femicidio de los miles que cometen y la víctima era yo— ella iba a llevar el caso hasta las últimas circunstancias e iba a luchar por justicia.
Mi mamá me lo prometió. “Es en serio” le dije. Ella lo sabía y también hablaba en serio.

Porque las mujeres en la Argentina del 2015 les hacemos prometer eso a nuestras madres. Sin indirectas ni neologismos. Les hacemos prometer que si nos matan alguien luchará por nosotras, seguramente otra mujer, que se pelee
- contra la Justicia machista que defiende al victimario, revictimiza a la víctima y crea nuevas víctimas constantemente;
- contra el Parlamento, los Ministerios, las esferas de poder lleno de patriarcas (hombres y mujeres) que legislan sobre mujeres y sus hijos y sus vínculos y sus derechos y sus obligaciones, o peor aún, no legislan sobre temas urgentes que nos atañen, pretendiendo que no nos matan, o confirmando que si nos matan no les importa;
- contra la Iglesia que se ha encargado de cargarse mujeres en la historia y que avala que se las sigan cargando en la actualidad (cuando no también lo alienta, con alguna que otra lectura de algún pasaje misógino de la biblia, de esos que hay muchos).
Le pedí a mi mamá que si me mata un tipo ella lleve mi voz a donde ya no pueda llevarla yo. Me dio tranquilidad que ella acepte el desafío.

Porque las mujeres en la Argentina del 2015 les pedimos eso a nuestras madres (y/o a nuestras amigas y hermanas y primas y compañeras y vecinas). Y ellas aceptan, porque saben lo que pasa, lo que viene pasando hace muchos años y seguramente creen que eso ya no debe pasar nunca más.

1 jul. 2015

Sobre por qué del 0 al 10, la Copa América y "Argentina en la final" me interesa negativo ocho (-8)

Sin ánimos de ponerme proselitista ni esencialista, quisiera decir que de mis viajes a Paraguay:
  1. Aprendí de música (de bailar, claro, con amigxs paraguayxs cachacas y vallenatos colombianos, sí, en Paraguay aprendí sobre mucha música latinoamericana que desconocía).
  2. Me enseñaron el valor del tereré, que no es sólo el “mate frío”, sino el único que apalea un calor que no pensé que existía en ningún mundo urbano (se lo atribuía sólo al inhabitable Sahara).
  3. Comprendí el valor de la solidaridad en serio, esa de que te den cualquier cosa, o de que no puedan ver a alguien llorando en la calle sin que se te acerquen 5 personas a tratar de resolverte un problema. Cosas que suceden en Asunción, que es tan capital de país como Buenos Aires.
  4. Fui instruida en lo temible que puede ser una dictadura (yo que nací en democracia) y lo fuertemente arraigada que puede estar en la sociedad incluso en tiempos que democráticos.
  5. Padecí la violencia y la urbanidad hostil inherentes al capitalismo y comprendí que “sí se podía no protestar” cuando protestar significaba que se mueran 5 o 10 personas por violencia estatal y dejé de preguntarme “¿cómo es que no salen a prender fuego todo?”
  6. Vi por primera vez cómo una Guerra ocurrida hace 150 años atrás fue salvajemente sangrienta y traumática, pero también es salvaje y traumáticamente utilizada para regenerar recelos regionales que sirven para que pierdan los mismos de siempre y sigan ganando esos que nunca han perdido.
  7. Comprobé que los indígenas allá son tan vapuleados y ninguneados como lo son en Argentina, incluso cuando aún se hable numerosamente su idioma. Que el desprecio hacia “lo indio” es igual de fuerte que el que me enseñaron en la escuela, cuando nos disfrazábamos de Colón en los actos y explicábamos cómo traíamos la civilización desde Europa.
  8. Entendí que “la garra guaraní” es un mito nacionalista, xenófobo y patriotero que no le sirvió nunca ni al pueblo paraguayo ni a los guaraníes, sino a la elite dominante que encontró la forma de aislarlos y separarlos de las demás “garras” latinoamericanas, que no son más que los pobres y los laburantes.

Cuando en contexto de fútbol (un deporte cuyas grandes ligas desprecio por la maraña irresoluble de capitalismo, mafias y corruptelas que presupone) por un lado salen los “Kurepas” a explicar lo superior que son los argentinos a los paraguayos y blablablá (con metáforas de fútbol y con slogans xenófobos que se pretenden reales y verídicas) y por el otro sale la “Garra Guaraní” a explicar cómo los argentinos son traidores, soberbios y pedantes, y la nueva triple alianza y blablablá me doy cuenta lo bien que funcionaron todos esos dispositivos de allá y de acá para armar un monstruo, que no sea el capitalismo ni la clase dominante ni el dueño de los medios de producción, sino el poblador del país vecino, sobre el que se han creado relatos e historias de “otredad” y “lejanía”.


No es que crea que todo lo que yo aprendí en Paraguay es la verdad absoluta ni generalizable, pero me sirve perfectamente para entender que lo que sucede en un partido de fútbol tampoco lo es, y en todo caso, es aún mucho menos universalizable que lo mío.

28 jun. 2015

El eje del mal: el Banco Nación, el Banco Central y la AFIP

Después de esto, esto y esto, llega esto:

Necesitás hacer una transferencia al exterior para pagar un seminario universitario que cursarás. Vas al Banco Nación y lo querés hacer pagando lo que corresponde. Te indican que el banco Nación y el Banco Central no hacen ningún trámite en cuatro días hábiles, porque cuatro días hábiles es menos de una semana (con semejante deducción la joven merecía el sueldazo que seguramente tenía).
Te piden traducir mails por traductor público para ver si la transferencia está justificada, entregar programa de estudios y carta de invitación formal. LO HACÉS, porque a veces te creés que estás en Dinamarca o en Suecia y que estas cosas funcionan. Te solicitan llenar formularios varios, entre ellos uno que solicita que prometas que no sos terrorista. LO HACÉS, porque sos muy boluda y seguís con el delirio previamente descripto.
Entregás todo solicitando que algo que en cualquier lado se hace en 20 minutos, tarde 4 días hábiles. Te aceptan los papeles, te avisan a las horas que “ni locos” lo harían en 96 horas porque deben revisar bien que el dinero girado a la Universidad del exterior tenga una causa justificada, que tampoco todo el mundo tiene por qué irse a estudiar afuera.
Te llevás los papeles y le pedís a un amigo de Paraguay que haga el depósito por vos porque el eje Banco Nación-Banco Central- AFIP es más excluyente conmigo que con Agustina Kämpfer, más restrictivo con los laburantes que con las transnacionales, más persecutorio con unx estudiante (becarix, de la economía informal) que con Amado Boudou.

Y volvés pensando inexorablemente que
 el cambio empieza el día que dejemos de abrazar simbólicamente un edificio y comencemos a prenderlos fuegos sin simbología, con combustible. 

De injusticias y orina

En la terminal de Asunción una señora se orinó encima. La señora no era mayor ni estaba gagá. La señora era pobre. En la terminal de Asunción se paga 1.000 guaraníes (aprox. 3 pesos argentinos) por entrar al baño. El que no paga, no entra. Quien intenta entrar sin dinero, es detenido violentamente por una señora que no tiene un sueldo mínimo garantizado por la terminal de Asunción. La señora que detiene violentamente a los que se orinan y no tienen dinero es una señora mayor, que si no estuviese ahí sentada, también sería de las que se orinan encima por no tener dinero para pagar por un baño.
La gente alrededor se indignó con la señora que se hizo pis encima, y los que tenían que viajar con ella en el colectivo al “interior” más aún. La gente se indignó con la argentina por el escándalo que le armó a la señora que no dejó entrar a la otra señora a hacer pis.
La orinada fue llamada puerca y descuidada, la que intentó defenderla fue llamada curepa argel y boluda.

TODAS las ciudades capitalistas son hostiles, todas. Pero aquellas en las que la hostilidad y la violencia han sido naturalizadas por todos y se utilizan para revictimizar a los pobres, me resultan desesperantes. 

18 may. 2015

La culpa es del niño, de la madre, de la abuela, de la almacenera, de la maestra de escuela, y de cuanta otra mujer le anduvo cerca

Niño (menor) fue violado por una persona externa a la familia, luego de que lo haya violado su padre (quien también parece haber abusado de su sobrino, también menor).
Además de alegar que el niño “ya está habituado a eso” y por lo tanto no es “tan” ultrajante, sostienen que la responsabilidad es de la madre, esta vez, por abandonarlo y de su abuela por no cuidarlo correctamente.
El juez sostiene que hay que culpar a la madre por no protegerlo pero no al padre por violarlo.

Periodista: ¿Pero por qué hablan de una disminución en la pena del violador?
Juez Piombo: Porque el padre ya lo había violado y lo incitó al travestismo.
Periodista: Que condenen al padre también entonces.
Piombo A la madre.
Periodista: ¿Cómo?
Piombo: La madre fue cómplice. Y la abuela también.

En el fallo, el juez habla de recurrencia en “la oferta venal y al trasvestismo” por parte del niño y agrega que la madre del niño lo “abandonó” con una abuela que “no mostró demasiado interés” en él y que en este contexto estas cosas pasan.
Además, como el niño tenía una previa “disposición a la sexualidad”, no es tan lascivo el acto lascivo de violarlo.
En menos de 1 hoja repite 3 veces que su madre lo abandonó y su abuela no le prestaba debido cuidado. Y termina considerando que de la mísera pena de 6 años, sólo tendrá que cumplir tres y dos meses por violar a un niño
Vamos anotando:
  1. Si sos un/a nene/a y te gusta disfrazarte de mujer/de hombre, te pueden violar (y no está TAN mal). Si te gusta disfrazarte de animales, ojo, podés terminar encerrado en un zoológic y si te va vestirte de vaca, podés terminar asado sobre una parrilla el domingo.
  2. Si sos un nene y tu mamá trabaja todo el día o no está presente entonces tenés probabilidades de que te violen y eso no es culpa de quien ejerce el delito, sino tuya, que te gusta vestirte de mujer y de tu madre que le gusta dejarte solo.
  3. Si sos mujer, sos culpable de lo que haga tu padre con vos, tu marido con vos, tu marido con tus hijos, los desconocidos con vos y con tus hijos, de embarazarte, de vestirte como puta, de no saber ubicarte, de no saber proveer cuidados (si para eso has venido al mundo), etc.
  4. Que alguien me diga cuál es la pena de violar un animal porque creo que debe andar parecida a la de violar un niño (o una niña, claro).
  5. Si ya te violaron, y te violan de nuevo, no es tan grave, parece que "te tenés que haber acostumbrado a esta altura, no seas exageradx".


Un beso con cianuro a la Justicia de mierda que tenemos. Cuando hagamos la revolución, a ustedes también nos los cargamos

14 may. 2015

Atrapada sin Salida. La MatrixAFIP contraataca

Tras la primera entrega y la segunda entrega, les traigo aquí la tercera.

Ayer fui a AFIP porque fui citada 3 veces por papel y 3 veces por teléfono. Se me hizo una batería de preguntas para ver si era millonaria, como ellos sospechan.
Lo que más me sorprendió es que sus respuestas ante mis respuestas daban cuenta de que ganan mucho más dinero que yo y no pueden entender a quienes no lo hacemos.

Señora- ¿Qué bienes tenés?
Magui- Ninguno
S- ¿Cómo que no? ¿Una casa? ¿Un auto, una moto?
M- no, nada. Rento casa, me manejo en transporte público. No tengo bicicleta, si es que se declara como bien.
S- No puede ser. Mirá que te vamos a buscar eh, y estos datos tienen que coincidir.
M- Qué linda sos... me pregunto si a Amado Boudou le habrás dicho lo mismo. Le dio un miedo que ni te cuento.
S- Bienes, ninguno entonces. ¿Cuentas corrientes, cajas de ahorro?
M- Una sola y es caja de ahorros, una cuenta sueldo, la que usan para pagarme la beca. Ya la tengo declarada en AFIP.
S- ¿UNA SOLA? vos me estás mintiendo.
M- No señora, tengo una sola y en el banco nación, el peor banco de la Argentina. Chequee las dos cosas, la de mi cuenta y la de la calidad del banco.
S- Es que no entiendo cómo hacés, pero bueno. ¿Salarios?
M- ¿Ahora o en 2013? Bueno, es igual, un estipendio de beca y un salario por dedicación mínima docente pagada por hora, no por cargo.
S- ¿Y qué más?
M- Eso señora, deje de jugar a los detectives de impuestos yankees. Le digo que tengo esos dos ingresos y le digo más, el de docencia nunca excede los 500 pesos por mes ahora, en 2012 era de 250.
S- Está bien [con cara de "maldita evasora de impuestos que no tiene ni bienes ni salarios ni cuentas ya te vamos a encontrar la hilacha para no devolverte nada de lo que te retuvimos y, de paso, cobrarte algo... esperá que cobremos impuesto al sobrepeso y vas a ver"].

Conversación continúa con sinfín de papeles y comprobantes que tengo que llevar para el 16 de junio en mi siguiente citación. Continuará...